El enemigo en casa

Cindy  quien ahora  vive en la zona sur  de la ciudad de Durango  tenía seis años cuando sus primos abusaron de ella, en medio de un “juego” en el que recuerda que una de las principales frases que escuchaba era “bien que te gusta”.

Esta pequeña escuchaba este argumento en cada intento de decir no a los tocamientos y movimientos que le hacían en diferentes partes del cuerpo.

“Odio a mi abuela paterna, una vez vio, estoy segura que vio y no hizo nada”. Un nudo se le hace en la garganta, y eso que han pasado 26 años, ahora tiene 32.

El abuso es un trauma que no se supera, solo aprendes a vivir con él, dice en un tono de molestia. Hay un toque de amargura en la chica que pese a todo ha salido adelante como se dice usualmente.

Cindy siempre ha vivido en Durango, estado en el que la violencia sexual ha ido al alza progresivamente, así lo muestran las cifras basadas en las investigaciones abiertas en las agencias de los Ministerios Públicos de la localidad.

Los delitos sexuales aumentaron casi 37 por ciento, e incluso ilícitos como el acoso sufrieron un alza de 350 por ciento.

Aunado a esto la violencia doméstica también aumentó. Sobre las circunstancias en las que Cindy resultó víctima de abuso sexual, lo cual destaca no solo sucedió una vez; sino que fueron años de ser victimada en casa de su abuela paterna o de sus tíos.

 La entrevistada cuenta que su madre trabajaba todo el día para poder mantenerla a ella y a sus hermanos, ya que además de ser cuatro hijos, su padre era alcohólico. “Él estaba borracho todo el tiempo y eran pocas veces las que llevaba el sustento a casa”.

De esa actitud ahí nació un resentimiento hacia su padre, que asegura poco a poco ha logrado reducir y entender que “no fue su culpa pero si tiene responsabilidad”.

Sobre su madre dice, “hizo todo por nosotros y si se iba era para podernos alimentar y darnos dinero para la escuela”.

 Una de las formas en que la mujer considera ha podido vivir pese al abuso y sin terapia, ya que nunca ha ido, es pensar que “pudo ser peor, si yo me siento fatal y he sentido morirme con los recueros y el asco, no imagino como es una violación”.

El “pudo ser peor” ha sido la frase que la ha rescatado del infierno del recuerdo.

Esa oración trae a la memoria casos como el de Karol, la primera víctima de feminicidio este año en la entidad. La niña de solo seis años de edad, del municipio de Lerdo, también sufría violencia sexual. El Servicio Médico Forense (Semefo) encontró que la menor era víctima de violación por parte del padrastro y con la complicidad de la madre, ambos fueron vinculados a proceso y puestos en prisión preventiva en el Centro de Reinserción Social (Cereso) número 1 de Durango.

La pareja tenía cuatro meses en la colonia Quintas San Isidro, donde constantemente los vecinos veían que la menor tenía evidentes muestras de violencia, lo que indica que probablemente, por lo menos la niña era victimada desde septiembre. La investigación sigue en proceso, pero el caso es uno de los que cuenta la seria problemática que presenta el estado en cuanto a violencia familiar, violencia contra los menores y de tipo sexual, riesgos que se han incrementado.

Las investigaciones abiertas por delitos contra la seguridad y libertad sexual muestran un incremento importante de 2018 a 2019.

Un análisis de las cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESN) sobre el comportamiento de la violencia sexual en la entidad el año pasado, muestran un aumento de 36.64 por ciento en el total de delitos contra la libertad y la seguridad sexual.

Esto incluye el ilícito de abuso sexual, que es uno de los de mayor prevalencia, este pasó de 387 carpetas de investigación en 2018 a 479 el año pasado, lo que se proyecta en un aumento de 23.7 por ciento.

La violación sexual también aumentó de un año a otro, en un 46.89 por ciento, ya que en 2018 fueron iniciadas 177 indagatorias mientras en 2019 abrieron 260.

Más allá de las cifras duras, significa que cada vez hay más menores, mujeres, hombres, de diferentes edades que son violados o abusados, como Cindy o como Karol que murió a manos de su violador y padrastro.

Cindy reclama algo a la sociedad “el que se minimice el abuso en las familias, que lo vean como un juego entre primos, que solapen los tocamientos de tíos, las caricias incomodas, las palabras hirientes, que cuando perciben que algo no está bien en algún integrante nadie diga nada, si mi abuela me hubiera apoyado esa vez, seguramente hubiera tenido un poco de fuerza para decir a mis primos abusadores ya basta, o quizás no me hubiera atrevido a hablar, pero nunca podré más que imaginar lo que hubiera pasado, porque el daño ya está”.

Hubo algunas reducciones importantes en delitos sexuales como la violación equiparada, del cual el año pasado se documentó una denuncia pero en 2018 se presentaron 27 casos, asimismo, el incesto presentó una disminución del 100 por ciento al no haber denuncias interpuestas en tanto que el año antepasado se tuvo una.

El SESNSP establece otro rubro identificado como otros delitos contra la seguridad y libertad sexual, en este también se observó un aumento de indagatorias, el mismo fue de 57 por ciento al pasar de 70 indagatorias a 132.

Por Sandra Nallely Urbina Olaguez

Especial/Enlace magazine

Deja un comentario