Panorama migratorio incierto

El debate de si continúa el programa 3×1, Fondo de Apoyo en Fronteras, Fondo de Apoyo a Migrantes, así como otros destinados al apoyo de los connacionales, tal parece que es sólo una estrategia del actual gobierno federal para consumir tiempo y redirigir los esfuerzos económicos hacia otros frentes, donde en teoría se busca frenar el flujo migratorio indocumentado y  apoyar a los transmigrantes.

 Los hechos muestran hasta el momento que sólo es congraciarse con el vecino de al lado y de esa manera ser aceptado para ser parte del juego.

La actual política migratoria mexicana juega a ser una copia de la estadounidense, solo que con 200 años de retraso. No hay que olvidar que ellos, (los Estados Unidos), ya tienen un largo camino recorrido, pues en esencia, ese país fue formado por migrantes,  y para bien o para mal en sus intentos  de  prueba error, han aprendido que debe de haber leyes acompañadas de presupuestos, infraestructura y conocimiento de la situación y lo que de  esto se deriva.

El proceso de enseñanza a base de presión, chantaje y negociaciones aplicado por Donald John Trump  a México  en relación al rubro migratorio no ha sido nada confortable;  nuestro país está pretendiendo aprender y ser el discípulo aplicado  de su maestro para lograr ganar  la estrella de la clase.

México ni es y ni tiene la capacidad de ser un país anfitrión para albergar a los visitantes con potencial de nuevos residentes, pues carece de leyes,  infraestructura, conocimiento, recursos económicos para afrentar esta situación.

Migrar es un derecho natural  y  nadie puede ser impedido, sin importar el estatus, pues  a pesar de la altura y/o profundidad de las barreras la movilidad humana no cesará ya sea documentada o no.

Las decisiones tomadas desde el escritorio, muchas de ellas basadas en estudios o conclusiones que no corresponden a la realidad colocan a los sectores afectados en una muy mala posición además de las consecuencias que estas traerán para los que otrora eran parte del desarrollo de programas que aún y con sus defectos aportaban a las comunidades.

El objetivo en teoría es bueno: limpiar de corrupción el país desde todas sus áreas, pero esto debe ser estudiado, analizado y consensado donde el objetivo primordial además de liberar a México de corrupción sea beneficiar a las comunidades, o acaso ¿se olvida del ingreso de más de 33 mil millones de dólares en remesas en el 2018?

No sólo es el aporte económico, es también su participación política y el biculturalismo que ha trascendido por generaciones lo que debe de pesar en las decisiones gubernamentales.

Impasse

Desde la solicitud de información de los últimos seis años hechos a la administración estatal por parte de la Secretaría de Bienestar Nacional, en relación a la aplicación de recursos federales para la aplicación de programas, en el caso del 3×1,  no hay avances.

Sólo 15 municipios participaron en el año fiscal pasado y 4 de ellos aún no están a mano con el trámite de conciliación solicitado. También hay cerca de 300 mil pesos que no han sido justificados por parte de algunos clubes de migrantes, tal es el caso de un club de Tamazula, además de que hay firmas faltantes.

Tal vez antes de que las administraciones municipales terminen, algunos munícipes tendrán que estar rindiendo cuentas sobre los recursos y la forma en la que fueron gastados así como varios representantes de clubes que no han cumplido, y  aunque las excusas apuntan al desconocimiento de las reglas, el hecho de que estas se ignoran o desconocen no excluye de su aplicación

Algunos exfuncionarios por el momento están respirando tranquilos pues no hay documentos que respalden una investigación,  pero esto no se sostendrá por más tiempo.

La búsqueda de información para clarificar el panorama ha sido lenta, quizás más de la cuenta lo que ha derivado en una total desinformación de una realidad.

Mientras tanto, y a reserva de lo que sigue, el concepto de migrantes como promotores de riqueza podría cambiar y buscar otros derroteros, y no precisamente en favor de sus comunidades de origen.

Por Luis Ángel Galván Peimberth

enlacemagazine@hotmail.com

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