La mesa está servida, sólo que aún no lo saben

El 2021 será por demás de complejo, un año que será muy interesante y digno de estudio, pues será el proceso electoral más grande que México vivirá  y donde se elegirán 15 gobernaturas, se renovará la Cámara de Diputados y habrá elecciones en 30 congresos locales y casi 2 mil ayuntamientos.

Algunos partidos, de manera discreta  y otros con afán totalmente publicitario ya han comenzado a formalizar sus alianzas para asegurar sus triunfos; A nivel local ya se han nombrado a  representantes que  en teoría abordarían aspectos poco atendidos.

Otros interesados,  a nivel personal aunque sin un rumbo definido ya han utilizado los espacios públicos para hacerse notar impulsándose  a través de sus responsabilidades gubernamentales  donde cumplir con ellas no es un logro sino  una obligación pues para eso fueron contratados y  por ello reciben un salario pagado con los impuestos de la ciudadanía.

El interés de estas elecciones ha cruzado las fronteras y con ello también la preocupación de quien podría representar sus intereses en el Congreso del Estado.

Esta inquietud se ha traducido en la necesidad de exigir a las correspondientes la responsabilidad de velar por los intereses de los migrantes y de que se respete el ejercicio de sus derechos políticos desde el extranjero.

 Y aunque la lista de necesidades de este sector es larga,  en las entrañas de las mismas representaciones comunitarias  que aún permanecen y que muchas de ellas se sostienen con palillos de dientes pues  la lista de clubes ya sólo son de membrete, el panorama no es nada halagador, existe una gran crisis, pues no hay liderazgos reales ni congruentes  que en cierto momento avalen esa representatividad y esto abre la puerta para el ingreso de propuestas poco honestas y personajes por demás indeseables a la propia comunidad que ya de por sí se encuentra dividida y con muy pocos perfiles que pudieran dar pelea en este próximo proceso electoral.

Hoy la  mesa está servida de nuevo pero el mensaje tal parece  que no ha sido entendido;  las quejas se acumulan y  la información de lo que esta  la probable figura de un diputado migrante implica es muy vaga y quienes algo saben harán su agosto para acarrear adeptos a sus justas causas y… es ahí donde la puerca torció el rabo.

Si a  esto se le suma una gran desinformación de la vida política en su propio estado, entonces  los convierte en un sector  susceptible para  ser cultivo de acciones que no siempre llevarán a un buen puerto.

Antecedentes

En los últimos 18 meses se logró la reunión de diversas representaciones de migrantes ante el Congreso en cuatro distintas ocasiones, se plantearon varios puntos pero estos jamás se aterrizaron; hubo quienes les pretendieron corregir la plana a los diputados olvidándose de que su papel era otro y no el de activistas, (o bueno siguen inscritos como presidentes pero sin efecto práctico pues solo eran nombres que no tuvieron representación alguna en positivo, y si para lucrar con ello).

Hubo muchas fotografías y una larga lista de buenos deseos  que solo quedaron en eso.

La comunidad migrante  está en crisis y eso muchos lo saben o pretenden ignorarlo y optan por  mirar hacia el otro extremo tratando de respaldarse en agrupaciones fantasmas o viviendo viejas glorias. Si las exigencias son como las cantan se hace necesario un frente común que sea el camino para ventilar esos compromisos empeñados.

Es difícil ponerse de acuerdo, máxime cuando el protagonismo y el yo-yo se antepone a la causa comunitaria; pero de lograrse sería esta la segunda ocasión en las que las comunidades duranguenses podrían  sumar esfuerzos tanto para sentarse a la mesa y plantear una estrategia para hacer respetar sus derechos así como elegir a sus posibles candidatos de  los que por lo pronto ya van anotados en la lista por lo menos seis: una dama de Gómez Palacio, uno de Vicente Guerrero, otro de Nuevo Ideal, uno más de la ciudad de Durango, otro de Poanas y uno más de San Dimas.

La opción es que un partido los cobije y la otra es la vía independiente. ¿Les dará?

Por Luis Ángel Galván Peimberth

enlacemagazine@hotmail.com

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