Nada claro

Los esfuerzos invertidos en la capital duranguense para combatir el coronavirus han orillado a la modificación total de la rutina diaria de sus habitantes, lo que en consecuencia ha afectado a cientos de comercios, ausencia de servicios presenciales, restricción en atención a clientes en instituciones bancarias, suspensión de clases en las escuelas, atención normal de pacientes en los hospitales y la posible pérdida de empleos.

Y esto en principio, da una clara muestra del interés de las autoridades por proteger la salud de sus ciudadanos al sujetarse a un protocolo; sin embargo el panorama que se vive hacia el interior  del estado es  otro.

Hasta este pasado fin de semana aún no se había tenido ninguna reunión sobre  el coronavirus con los alcaldes, no estaban seguros de que es lo que estaba sucediendo, y si se toma en cuenta que la atención hacia esta preocupación de salud fue hecha desde hace por lo menos dos semanas, entonces la atención a los municipios y la actualización de información sobre el combate y las medidas preventivas ha llegado tarde.

Si a esto se le suma el ingreso de connacionales vía terrestre, es decir quienes llegan con sus  propios vehículos por carretera donde no ha habido ningún tipo de filtro para determinar los posibles casos sospechosos,  y escapando hasta cierto punto de las restricciones de un país que se tomado las cosas demasiado en serio, tanto que desde hace casi una semana declaró al país en una emergencia nacional, ciudades y condados en cuarentena, suspensiones de vuelos  y cierre total de bares, restaurantes y cantinas, entonces la información a los municipios  ha llegado tarde.

No hay nada claro,  sobre a todo  para aquellas poblaciones  que no son tan visitadas por las autoridades, donde no es tan atractivo viajar  más de 8 horas de camino para una fotografía; donde las exigencias básicas de salud no han sido solo ahorita sino desde hace varios sexenios y se ha prestado oído sordo a ello;  donde no existe una clínica que ofrezca una atención digna de atención médica y  los servicios de salud son alcanzables  siempre y cuando se recorran varias horas de camino y  la resistencia del paciente sea suficiente  para llegar con un doctor, acompañada además de recurso suficiente para pagar la consulta y comprar medicinas.

Entonces, ¿cómo será la coordinación entre las diversas estancias gubernamentales para evitar en lo posible  el contagio de este virus?

Se pide a la población mayor cooperación, corresponsabilidad de todos  y una mejor higiene, a los medios ser responsables en la información, es decir una trabajo en equipo para librar este mal, pero ¿podrá el sistema pasar la prueba?.

Si esto no es así, entonces la información ha llegado tarde.   

Por Luis Ángel Galván

enlacemagazine@hotmail.com

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