Endurecimiento de políticas migratorias obliga a sumar esfuerzos en favor de migrantes
Las elecciones del pasado cinco de noviembre dieron una clara muestra de los intereses de los estadounidenses al votar a favor de Donald John Trump.
Para muchos, el regreso de Trump es renacer la grandeza de los Estados Unidos, pero para otros es un retraso total en particular en el respeto a los Derechos Humanos de los inmigrantes.
Los discursos previos a su toma de protesta como el presidente número 47 han tenido un gran impacto, tanto qué a casi 40 días de su nuevo encargo, presidentes de diversos países han puesto manos a la obra para tratar de minimizar en la medida de lo posible los efectos de las nuevas políticas migratorias que iniciarían, y México es uno de ellos.
La conversación telefónica entre Claudia Sheinbaum y el propio Trump sostenida el pasado 27 de noviembre podría haber definido el tono de una nueva relación entre ambos países.
Ahí, Sheinbaum sostuvo que la posición de México “…iría encaminada a la construcción de puentes entre gobiernos y personas”.
Sin embargo, para migrantes como José Ángel Cano, originario de Ocampo, Durango y residente de la ciudad de Chicago, el panorama no es nada atractivo, máxime con la posible andanada de órdenes ejecutivas antinmigrantes que ya están provocando reacciones adversas entre la comunidad migrante a lo largo y ancho de Estados Unidos, entre estas es la operación espalda mojada, título 42, programa Aurora, cancelación de la aplicación CBP ONE, entre otras.
“Yo ya soy ciudadano desde hace más de 40 años y me preocupa lo que pueda suceder, mucha gente que conozco estaría regresando a su país porque hay miedo de lo que pueda pasar, sin embargo, hacerlo implica un retroceso pues es regresar después de veinte o treinta años y recomenzar de nuevo en su propia tierra”.

La economía, señaló este duranguense, ha bajado desde que Trump alcanzó el triunfo en las urnas, “pienso que la comunidad está tratando de ahorrar porque no saben que pueda suceder”.
Cano quien es un hombre de trabajo, aseguró que estaría pensando muy seriamente en vender su negocio y regresar a su natal Ocampo, Durango.
“Trump quiere hacer lo que él quiere, y ante eso debemos unirnos y tratar de pararlo, porque si la gente protesta no puede hacerlo igual”.
Además, recalcó Cano, “todo lo que prometió lo va a cumplir, si quiere sacar a 11 millones de personas, no es factible en términos económicos, hacerlo por cada persona representa un gasto de más de cinco mil dólares, imagínese por un millón de ellos” y agregó, “no hay condiciones para ello en este momento”, apuntó.
Víctor Zúñiga, maestro de la Universidad de Nuevo León, señaló que el papel de Trump es el de un fanfarrón y aunque alardea mucho, sus discursos ya han tenido efecto en el gobierno de México.
“Lo que Trump está haciendo es presionar al gobierno de México que es bastante débil y timorato y le hace el trabajo para evitar que lleguen más migrantes a la frontera”.
Zúñiga explicó que Trump no podría cumplir con lo ofrecido a sus electores, “es muy difícil porque afectaría a muchísimos sectores; sin embargo, lo hace para doblegar al gobierno de México a que se convierta en la policía de Estados Unidos desde la frontera con Guatemala”.

Zúñiga citó como ejemplo la contratación anual de 40 mil jardineros que laboran en promedio casi nueve meses al año en Texas bajo contrato; “no habría más jardines atendidos por esta mano de obra mexicana” aseveró.
A pregunta expresa de si en su anterior administración Trump habría sometido a México a través de las diversas medidas económicas y políticas migratorias, el docente aseguró que, “en el mandato de Andrés López Obrador Trump sometió a México e igual pasará con Sheinbaum ya nos convertimos en sus sirvientes migratorios”.
María del Carmen Acosta, de Veracruz; residente de la ciudad de Dallas y presidenta de la Coalición de Organizaciones Mexicanas y Latinas, (COMYL), llamó a la comunidad hispana a unificar esfuerzos para construir un frente común ante el endurecimiento de políticas migratorias a partir de enero del 2025.

“Estamos convocando a la comunidad porque queremos tratar de prevenir en lo posible los efectos de las leyes de Trump; sabemos que será una situación muy difícil, pero debemos de trabajar unidos y apoyarnos”.
Acosta quien desde hace ya bastante tiempo ha trabajado en acciones a favor de la comunidad migrante indocumentada señaló que vendrá una época difícil y habrá que sortear muchos obstáculos”.
Domingo García, residente de dallas, abogado y presidente nacional de la Liga de Ciudadanos Latinoamericanos Unidos (LULAC), una organización creada en 1929 para defender los derechos civiles de la comunidad hispana, aseguró que esta organización estaría lista para lidiar desde la trinchera jurídica las nuevas leyes migratorias.
“Estamos preparando la resistencia de la comunidad latina, especialmente la que no tiene documentos y estamos lanzando una campaña de conocer sus derechos, por ejemplo el derecho de no tener que contestar o abrir la puerta si no hay una orden por un juez de arresto o de entrar a la propiedad, el derecho de un abogado, de pedir fianza de ir a una audiencia frente a un juez de inmigración, el derecho a no firmar un documento, la importancia de tomar video con cualquier interacción con migración de Estados Unidos y si hay violaciones de derechos humanos y todo se pueda grabar y usar como defensa”, explicó.

Agregó García que se plantea también la posibilidad de llegar a los tribunales para promover demandas; “vamos a tener una resistencia legal, política y pacífica donde tendremos equipos para ganar la guerra política de inmigración basado en lo religión y lo inmoral, en función de las tácticas que estaría utilizando Trump”.
Explicó que dicha defensa legal se estaría llevando con la suma de esfuerzos de organizaciones como MALDEF, NALEO Y ACLU, entre otras.
En relación a el trabajo con las representaciones de los consulados de países latinoamericanos, García dijo que ya se ha comenzado a trabajar con el Consulado de México, “esto en preparación de cómo ayudar a mexicanos con el Departamento de Inmigración, así como de consulados centroamericanos”.
A pregunta directa de si la comunidad hispana deberá de preocuparse a partir de este 20 de enero, Garcia aseguró que sí; “sí eres una persona indocumentada o sí tienes un programa como DACA, TPS Parole o Asilo político, yo pienso que el presidente Trump va a quitarlos a través de una orden ejecutiva y las redadas que ha prometido van a comenzar con ellos y con los que han cometido algún crimen y en realidad nosotros no tenemos ningún problema porque ellos mismos se han quitado el derecho a estar en este país al cometerlos”, finalizó diciendo.
Por Luis Ángel Galván Peimberth
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