Más del 60% de atenciones en CIJ, para jóvenes de entre 12 y 17 años

Fotografía (Carlos Yescas Alvarado)

-El consumo de cristal, un problema serio en la entidad.

DURANGO, DGO.-Ya lo había señalado el secretario general de Gobierno: el consumo de cristal se ha disparado de forma exponencial en Durango, pero además de eso, entre los consumidores de alcohol y otras drogas, se están presentando dos fenómenos importantes, como es la baja en las edades de consumo, y un aumento entre las mujeres que también usan estas sustancias, informó Kristel Márquez Soto, directora de los Centros de Integración Juvenil (CIJ) en la entidad.

                La permisividad que la familia y la sociedad en su conjunto manifiestan respecto al consumo de sustancias tóxicas, comentó, es lo que ha permitido que las edades de consumo bajen, tanto, que actualmente el 60% de los casos que se atienden por los CIJ, son de jovencitos de entre 12 y 17 años en promedio, y la edad de inicio está ya entre los 10 y los 14 años de edad, además del consumo que aumenta entre las mujeres.

                Aunque uno  de los enfoques principales para actuar es la información, la separación entre los jóvenes que consumen y sus padres, no permite un buen trabajo, sobre todo porque actualmente, subrayó, existen más de 750 sustancias sicoactivas con las que alguien puede drogarse, y eso incluye algunas que se encuentran en casa, como jarabes para la tos, la combinación de medicamentos de uso común que pueden encontrar en los hogares, y que los padres desconocen que sus hijos los están usando.

                Desafortunadamente, al detectar una adicción no es fácil para la familia, porque aunado a los problemas de falta de comunicación, viene un periodo de negación y también de caos, porque genera sorpresa y desmotivación, por lo que es complicado que den un verdadero acompañamiento al familiar que pasa por esta situación, así que lo recomendable, destacó, sigue siendo el acudir con profesionales que sepan cómo tratar el caso, y también cómo dar apoyo a la familia.

Por Carlos Yescas Alvarado

Especial/Enlace magazine

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