La democracia no puede reformarse con prisas ni ignorando al crimen: Paty Jiménez, PAN
La reforma electoral impulsada por Morena no logró avanzar en la Cámara de Diputados al no reunir los votos necesarios para su aprobación. Aunque se trataba de una de las prioridades legislativas del oficialismo, la iniciativa fue rechazada incluso por partidos que suelen acompañar al gobierno, como el PT y el Partido Verde Ecologista.
La diputada federal del PAN, Paty Jiménez, subrayó que su bancada se mantuvo firme en el voto en contra porque la propuesta no atendía lo que consideran el mayor desafío de la democracia mexicana: la infiltración del crimen organizado en los procesos electorales. “Reducir el dinero a los partidos puede sonar bien, pero si no se cierra la puerta al dinero ilegal, lo único que se hace es abrir espacio al financiamiento del crimen organizado”, advirtió.
El trasfondo del debate
El rechazo a la iniciativa no se explica únicamente por diferencias partidistas. El debate expuso un dilema de fondo: mientras Morena buscaba modificar reglas de financiamiento y estructura electoral, la oposición insistió en que cualquier reforma debe incluir medidas para blindar las campañas contra recursos ilícitos y violencia política.
En diversas regiones del país se han documentado presiones a candidatos, ataques y participación de grupos delictivos en procesos electorales. Para el PAN, ignorar este fenómeno equivale a dejar desprotegido el voto ciudadano frente a intereses ilegales.
Propuestas del PAN
Jiménez planteó que una reforma seria debería contemplar:
• Mecanismos efectivos para rastrear dinero ilícito en campañas.
• Cierre total a la entrada de financiamiento criminal.
• Nulidad de elecciones cuando se compruebe intervención delictiva.
• Pérdida de registro a partidos que permitan estas prácticas.
• Sanciones penales a dirigentes que avalen candidatos vinculados con grupos criminales.
Implicaciones políticas
El hecho de que partidos aliados del oficialismo también rechazaran la iniciativa refleja que no existe consenso sobre cómo reformar las reglas de la democracia. Además, muestra que el tema del crimen organizado en elecciones se ha convertido en un eje central del debate político, más allá de la discusión sobre financiamiento público.
