Albergues migrantes en Tijuana, en riesgo de cierre por recorte de apoyos y caída del flujo migratorio

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La drástica reducción de apoyos económicos, el endurecimiento de la política migratoria de Estados Unidos y la caída sostenida del flujo migrante han colocado a varios albergues de la frontera norte en una situación crítica, advirtió José María “Chema” García Lara, director del albergue Juventud 2000, uno de los más antiguos de la ciudad.

En entrevista telefónica con Enlace magazine, el activista explicó que desde finales de 2025 la llegada de personas migrantes a Tijuana disminuyó de forma significativa, lo que no solo ha cambiado la dinámica humanitaria en la frontera, sino que ha puesto en riesgo la operatividad de los espacios de atención.

“Desde hace tres o cuatro meses prácticamente dejó de fluir la comunidad migrante del sur hacia el norte. Ahorita tenemos apenas 17 personas en el albergue”, señaló.

Chema detalló que actualmente la mayoría de las personas atendidas son mexicanas, con excepción de una familia centroamericana, lo que refleja un cambio profundo respecto a años anteriores, cuando el albergue llegó a atender hasta 300 personas simultáneamente.

“En el 2022 llegamos a atender a más de 300 personas, incluso desplazados internos de Michoacán y Guerrero. Hoy el panorama es completamente distinto”, recordó.

Recorte de recursos pone en jaque a los albergues

El responsable de Juventud 2000 alertó que la falta de financiamiento es uno de los principales factores que podría llevar al cierre de algunos albergues durante 2026. Explicó que los recursos federales para atención migrante fueron cancelados desde 2019 y que, recientemente, también se redujeron los apoyos de organismos internacionales.

“Ya no hay recurso económico a nivel federal y los organismos internacionales también nos recortaron los apoyos. Eso nos dificulta cada vez más seguir operando”, afirmó.

Aunque el albergue recibe apoyo solidario en algunos rubros, como el subsidio del agua y facilidades en el arrendamiento, los gastos mensuales siguen siendo una carga difícil de sostener.

“Nuestros gastos operativos rondan los 30 mil pesos mensuales: luz, gas, gasolina, mantenimiento. No es mucho, pero cuando no hay ingresos, se vuelve insostenible”, explicó.

Chema advirtió que, de mantenerse esta tendencia, Juventud 2000 podría verse obligado a cerrar sus puertas, una decisión que —dijo— se tomaría solo como último recurso.

“Estaremos hasta el último momento haciendo nuestra labor, pero sí nos preocupa qué va a ocurrir en este 2026”, expresó.

Endurecimiento migratorio y efecto disuasivo

El activista atribuyó la disminución del flujo migrante a varios factores, entre ellos la cancelación de programas de asilo y ayuda humanitaria en Estados Unidos, el aumento de detenciones y operativos migratorios, así como las restricciones impuestas por países de tránsito.

“La vigilancia extrema en la frontera, las detenciones por parte de ICE y la cancelación de programas hicieron que la comunidad desistiera de venir o de permanecer en los albergues”, explicó.

A esto se suma el mensaje que se replica en los países de origen, lo que inhibe nuevos intentos de migración.

“Ese mensaje regresa a cualquier país del mundo: que ya no hay esperanza de entrar con ayudas humanitarias”, señaló.

Resistencia desde la sociedad civil

Pese al panorama adverso, Chema aseguró que las organizaciones civiles continuarán resistiendo y defendiendo su labor humanitaria.

“Somos de resistencia, de lucha. No solo hacemos asistencialismo, también resistimos para que los albergues sigan operando”, afirmó.

Finalmente, subrayó qué,  aunque en Tijuana existen actualmente alrededor de 35 albergues, muchos enfrentan condiciones similares y se desconoce qué tipo de apoyo real reciben.

“No sabemos cómo están operando todos; lo que sí sabemos es que Juventud 2000 hoy no recibe apoyo gubernamental”, concluyó.

Por Luis Ángel Galván Peimberth

@enlacemagazine

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