Personas afectadas describen experiencias similares con un ciudadano extranjero; hasta el momento no existe una resolución judicial firme sobre los señalamientos
DURANGO, Dgo.-Una serie de testimonios y denuncias recopiladas recientemente en Durango apuntan hacia un ciudadano estadounidense identificado como Christopher N., señalado por distintas personas por presuntos robos, conductas invasivas y comportamientos considerados erráticos.
Aunque hasta el momento no existe una resolución judicial firme que determine responsabilidad penal en los hechos denunciados, las entrevistas muestran coincidencias en los relatos de personas que aseguran haber convivido o tenido contacto cercano con el ciudadano extranjero durante los últimos años.
Uno de los testimonios más amplios fue ofrecido por Gabriel, quien asegura haber presentado una denuncia formal por robo en mayo de 2025.
“Presenté la denuncia por robo… pero ya no hubo ningún avance porque ya no le dieron seguimiento”, declaró.
Según su versión, tras acudir nuevamente a la Fiscalía para consultar el estado del caso, no encontró claridad sobre el avance de la investigación.
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“Hoy fui y pregunté y me dijeron que no había nada de esa información”, explicó.
El entrevistado asegura que el ciudadano estadounidense habría sustraído diversos objetos personales, entre ellos una computadora utilizada para trabajo y estudios, además de otras pertenencias.
“Mi computadora valía entre 12 y 15 mil pesos… y además otras cosas. En total como unos 25 mil”, detalló.
Sin embargo, las declaraciones van más allá de una denuncia patrimonial.
Gabriel describe una relación marcada por conductas que considera invasivas y una dinámica personal que terminó afectando su estabilidad emocional y cotidiana.
“Era una amistad nada sana… él se forzaba en mi casa. Llegaba hasta cuatro veces por semana y se quedaba hasta las dos o tres de la mañana”, relató.
Según el entrevistado, el señalado hablaba constantemente sobre supuestos cargos militares y funciones especiales dentro de las fuerzas armadas estadounidenses.
“Decía cosas como que era comandante de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, de la División Espacial”, recordó.
Con el paso del tiempo, asegura haber comenzado a notar situaciones más preocupantes relacionadas con accesos a su vivienda y desaparición de objetos personales.
“Jamás encontré mis llaves… las llaves no existen, desaparecieron”, afirmó.
La sospecha aumentó luego de que una vecina le comentara que veía frecuentemente al ciudadano estadounidense ingresar al domicilio incluso cuando Gabriel no se encontraba ahí.
“Ella pensaba que él vivía conmigo”, expresó.
Posteriormente ocurrió el robo de pertenencias dentro del departamento.
“Me vaciaron básicamente todas mis pertenencias valiosas”, señaló.
El entrevistado también asegura que la situación terminó afectando distintos aspectos de su vida personal y académica.
“Llegó un punto en el que yo llegaba todo desvelado… me empecé a destruir mi vida”, relató.
Finalmente decidió abandonar Durango y mudarse a El Salto.
“Me fui al Salto porque estaba sintiendo que estaba sufriendo este abuso”, declaró.
Durante las entrevistas también surgieron referencias a otros posibles conflictos relacionados con el ciudadano estadounidense en distintas zonas de la ciudad.
“En las tienditas de Río Dorado hay muchas personas que tuvieron malos encuentros con él”, afirmó Gabriel.
A estos señalamientos se suma información proporcionada por Gema Nevarez, vocera del DIF Municipal, quien confirmó que el ciudadano estadounidense permaneció temporalmente en un albergue administrado por el municipio.
Hasta el momento, autoridades de la Fiscalía General del Estado señalaron no contar oficialmente con información concluyente sobre una situación jurídica vigente relacionada con los señalamientos difundidos públicamente.
Asimismo, no fue posible confirmar de manera inmediata antecedentes penales oficiales o procesos judiciales abiertos en Estados Unidos vinculados directamente con el ciudadano señalado mediante registros públicos accesibles al momento de esta publicación.
El caso ha comenzado a generar preocupación entre personas cercanas a los denunciantes, particularmente por la similitud entre algunos testimonios.
“Lo más preocupante es que varias historias terminan pareciéndose”, expresó una de las personas entrevistadas.
Las acusaciones permanecen actualmente en etapa testimonial y de denuncia, sin que exista hasta ahora una resolución oficial sobre los hechos señalados.
Por Luis Ángel Galván Peimberth
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