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Aún no era mi tiempo para regresar: Roberto, migrante duranguense deportado

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DURANGO, Dgo.-Con apenas veintidós años, Roberto, originario del municipio de Durango se embarcó en una aventura que solo duró cinco años, pues hace apenas unas semanas fue deportado de Dakota del Norte, cuando iba rumbo a su trabajo.

Relata Roberto, que en el 2020 cruzó la frontera de manera indocumentada y asegura que la travesía no fue tan complicada, “llevaba coordenadas y solo caminé por veinte minutos y ya estaba en Douglas Arizona”.

Apenas llegó a su destino, Roberto comenzó a trabajar en la construcción en el área de carpintería en el llamado “framing”, que consiste en construir con madera el armazón o estructura de una edificación, y poco a poco y con esfuerzo se fue estableciendo y logró mejorar su vida económica.

Su tipo de trabajo obligaba a que en ocasiones tuviera que salir fuera de la ciudad para llevarlo a cabo, pero nunca contó con que en una de esas salidas ocurriera su detención; la dureza con la que las políticas migratorias se están aplicando en estos momentos le alcanzó.

“Yo estaba residiendo en Chicago, sin embargo, salimos trabajar fuera, a Dakota del Norte, Íbamos para el trabajo en una camioneta y en un chequeo de rutina el ICE nos detuvo”.

Esto ocurrió el pasado 27 de junio. Roberto fue deportado más de un mes después, este pasado 10 de agosto vía aérea a la ciudad de Tapachula, Chiapas; para después abordar un autobús que lo llevaría a la Ciudad de México y finalmente a Durango.

En su relato, Roberto habló de las condiciones en las cárceles y el centro de detención, este último en Texas.

“El trato en la cárcel estuvo bien, sin embargo, previo a nuestra deportación nos enviaron a otro centro de detención en Texas, y ahí el trato fue inhumano” y agregó, “lugar insalubre, acostados en el piso, poca comida y había momentos en que estábamos hasta 56 personas en un espacio de 20 pies cuadrados donde había mucha gente”.

Durante su detención Roberto narró que junto con él había personas también detenidas de diversas nacionalidades, tales como brasileños, venezolanos y cubanos entre otros.

Durante su estancia tanto en la cárcel de Condado de Crawford, en Minnesota, así como en el Centro de Detención en Calvillo, Texas reconoció sentirse triste por ello; sin embargo, no se atormentaba al pensar que estaría de regreso en su comunidad, “aún no era mi tiempo para regresar, pero por otra parte estaba feliz de volver a ver a mi familia”.

Sobre la aplicación de las leyes migratorias estadounidenses y la detención de migrantes como resultado de ello, Roberto reconoció que están en su justo derecho, sin embargo, “está mal desde el momento en que se mete con familias, de personas que tienen hijos ahí conocí a quienes ya tenían papeles y hasta visas y estaban a punto de ser deportadas por tener sangre mexicana también.

            Sin defensa legal ni atención consular

Mientras transcurría el tiempo en el centro de detención Roberto señaló que en ningún momento hubo la asistencia de un funcionario consular para poder atender a la representación de él como mexicano, “Sólo hasta el momento que íbamos a abordar el avión para ser deportados fue entonces que apareció una persona del Consulado de México solo para decirnos que estábamos a punto de ser deportados, su país los espera, y darnos también indicaciones, pero sin decir si nos podrían comunicar con algún familiar”. Esto, señaló Roberto “ya era innecesario, pues ya sabíamos lo que iba a pasar, ya estábamos de salida y ya no servía ni de consuelo”.

 

El tiempo para este migrante duranguense transcurrió y no fue sino hasta este pasado ocho de agosto cuando fue finalmente deportado a Durango.

          Sin programas de reinserción económica

Ahora, el plan B de Roberto es dedicarse a ser su propio jefe, ser un emprendedor y aunque aquí no logró hacer un patrimonio; en el extranjero acumuló algunos bienes que le permitirían iniciar con su proyecto y para ello ya se encuentra haciendo algunos trámites como lo es el menaje de casa.

“Podrá ser un poquito tardado, pero no difícil y aunque no podrá ser el mismo salario se puede lograr”.

Dijo que a su llegada buscó información sobre algún tipo de programa de reinserción a la actividad económica, pero a las oficinas a las dependencias gubernamentales que acudió no tenían información que lo guiara. “Supe de un programa de jóvenes construyendo el futuro, anduve preguntando en varios lugares, pero nadie me supo decir nada, y para mí ese programa solo es una falsa esperanza”, finalizó diciendo.

Vanesa Delgado de la Oficina Municipal de Atención a Migrantes dijo haberle brindado información sobre oportunidades laborales para un empleo a futuro.

En lo que va del año, se han atendido alrededor de cinco duranguenses deportados en esa oficina.

 

Por Luis Ángel Galván Peimberth

@enlacemagazine

 

 

 

 

 

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