Las diligencias promovidas por funcionarios del gobierno federal mexicano para intentar frenar el cobro en impuestos a las remesas que envían los connacionales en este caso a México no lograron su cometido, la Cámara de Representantes definió reducir el monto del 5 al 3.5 por ciento, pero al final si va haber un cobro.
Para mexicanos como Raúl Ross, residente en Illinois, analista y observador de las políticas binacionales, esta acción del gobierno estadounidense es totalmente soberana.
“México no es el principal receptor de remesas, además la que haya hecho o no el gobierno de México en relación al tratar de convencer al Congreso, no es nada relevante, las decisiones son tomadas en el Congreso de los Estados Unidos”.
Desde el pasado 16 de mayo, Marcelo Ebrard Casaubón habría anunciado que buscaría reunirse con legisladores estadounidenses en un afán por evitar el cobro de estos impuestos.
La reforma fiscal estadounidense se estaría votando este 26 de mayo, de definir sobre este punto a favor del cobro, el decreto se estaría firmando este cuatro de julio.
Para Ross, gravar con el 3.5 o cualquier cantidad de impuesto a las remesas es totalmente discriminatorio.
Preguntado sobre el futuro inmediato de la relación México Estados Unidos, Ross señaló, “yo supongo que siempre va a poder ser mejor y la mejor oportunidad y tengo la esperanza de la renegociación del Tratado de Libre Comercio quede resuelta”, y agregó, “ya sabemos lo que puede hacer Estados Unidos, tenemos un presidente medio loco, no hay que se pueda predecir lo que se le ocurra hoy, mañana u otro día”.
A pregunta expresa de si estas acciones recaudatorias por parte de Trump serían para tratar de cubrir el déficit económico que tiene el país, Ross señaló, “Estados Unidos tiene un gran problema que es un gran déficit de deuda pública, pero este no tiene nada que ver con México; lo que se recaude como impuesto y aún así el total de lo que aporte en remesas México no le servirían absolutamente de nada”.
Señaló Ross que Estados Unidos abandonó la manufactura que otros países tomaron y ahora pretende regresar a ello; “es imposible hacerlo es cómo querer regresar a la época de la revolución industrial y eso no se pude hacer”, finalizó.
Por Luis Ángel Galván Peimberth
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