La reciente cancelación del programa CBP ONE ha generado incertidumbre y caos entre los migrantes que esperan su turno en los albergues. La falta de comunicación clara por parte de las autoridades gubernamentales de México hacia la sociedad civil organizada, quienes son los que soportan en mucho la atención de los migrantes que llegan a la frontera de México con Estados Unidos ha provocado confusión sobre los próximos pasos para el futuro inmediato de estas personas, muchas de las cuales han quedado varadas sin respuestas concretas.
En Tijuana, la situación es especialmente crítica debido al hacinamiento en la frontera y a la carencia de apoyo federal para la recepción de migrantes. El gobierno local enfrenta serias dificultades para manejar la situación con recursos limitados, subrayando la necesidad urgente de una mejor coordinación entre los gobiernos de México y Estados Unidos para atender esta crisis humanitaria.
Gustavo Banda, pastor y director del albergue Templo Embajadores declaró a este medio informativo que hasta el momento dicho albergue con capacidad para mil 800 personas está casi a su límite, y podría ser que en esta semana podría estar saturado.
“La mayoría de las personas que están aquí son mexicanos que viene del sur huyendo de la violencia en sus comunidades; todos ellos vienen con la aplicación CBP ONE, el resto son de Centroamérica”, explicó.
Banda dijo además que casi no hay centroamericanos, “ya no los están dejando subir pues saben que no podrán entrar por la cancelación”, apuntó.
Agregó que se está a la espera de una postura del gobierno de México como Estados Unidos, “sin embargo nadie ha dicho nada ni tampoco han explicado que es lo que sigue”.
La situación reinante pone de manifiesto la vulnerabilidad de los migrantes y la urgencia de establecer medidas concretas que permitan garantizar su bienestar mientras se encuentran en espera de una solución definitiva.
Sobre el despido de José Pérez Canchola quien fuera hasta hace unos días el director de Atención Municipal al Migrante, Banda aseveró que el propio ayuntamiento de Tijuana no ha tenido el tacto para atender a las necesidades de estas organizaciones sociales, “… y en nosotros siempre recae un gran peso”.
México nunca ha dejado de ser un tercer país seguro, los mexicanos vienen a la frontera y el resto de los países los confinaron a Chiapas y esto ha provocado en que la delincuencia organizada los ha coptado.
A pregunta directa, de si se esperaría una propuesta similar a la de la CBP ONE, Banda señaló que se haría necesario aún sin el apoyo del gobierno federal ni municipal; “el estado es el único que está metido en esto; el gobierno federal en los seis años pasados y lo que va de la administración no ha habido absolutamente nada”, finalizó.
Al momento, existen 42 albergues en la ciudad de Tijuana; 40 son de la sociedad civil y solo dos son oficiales.
Por Luis Ángel Galván Peimberth
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