Migrar de un estado que de acuerdo a las estadísticas de seguridad es uno de los primeros cinco como de los más seguros y con la expectativa de la llegada de empresas con ofertas laborales atractivas podría ser una ironía, sin embargo, es la triste realidad pues muchos de los que están abandonado sus lugares de origen no han encontrado respuesta a las necesidades que hoy deben de satisfacer para lograr mantenerse en sus comunidades de origen.

Establecer políticas públicas para cubrir esas necesidades podría ser la solución para dar respuesta a estas, pero no siempre están enfocadas en atacar el fondo y solo impactan en la forma.

Hoy más que nunca debe de entenderse que el viejo sistema de dar sin merecer ya no funciona y solo alimenta la dependencia para mantener a raya a los grupos vulnerables convirtiendo estos a mediano o largo plazo en un capital político que favorecería a tal o cual partido.

Mientras esto sucede en México, las medidas adoptadas por el gobierno de Estados Unidos para contener el flujo migratorio utilizando herramientas digitales como la CBP ONE ha funcionado al otorgar más de 380 mil citas para solicitantes de asilo y donde la mayor cantidad de ellas han sido otorgadas a migrantes mexicanos que buscan en este alivio migratorio una mejor oportunidad de la que pudieron tener en su país.

Sinn embargo, no todo es miel sobre hojuelas obtener el asilo tiene grandes abismos que hay que salvar; pues lograr este beneficio es sujetarse a un largo proceso donde el miedo creíble es el pilar de este triunfo.

Hablar del diez por ciento de la población de un municipio que migra y donde es tercero en la recepción de remesas podría ser parte de la respuesta para convertirlo en un atractivo, pero habría que escarbar más a fondo y entender que algo más grave sucede y no es precisamente el amor a los dólares.

Hoy, migrar bajo las actuales condiciones se ha convertido en un problema más que debe ser atendido por las responsables, así como la falta de representación legal para muchos connacionales que se encuentran en una situación de vulnerabilidad, agregando a ello, la ausencia en el compromiso de aquellos que por su encargo se limitan solo a cumplir con su función para cubrir un horario y cobrar un salario, olvidando su responsabilidad social ante quienes se deben y pagan sus salarios.

Por Luis Ángel Galván Peimberth

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