Desde los movimientos revolucionarios ocurridos en México, la ciudad de Chicago, Illinois fue el destino de muchos que huían para salvar su vida, y vieron en esa ciudad la oportunidad de recomenzar.

Los estudios realizados por académicos e investigadores establecieron que durante la revolución mexicana de 1910 y el movimiento cristero emigraron cerca de un millón de personas de las cuales 221 mil 915 entraron legalmente y el resto fue el producto de las contrataciones de trabajo y negligencias de las autoridades migratorias

El crecimiento económico de esa ciudad en mucho estuvo cimentado en la fuerza de trabajo de los extranjeros que con o sin documentos han sido el soporte de la economía en aquella región.

A la fecha y de acuerdo al reporte del Instituto en Políticas Migratorias, (MPI, por sus siglas al inglés), al 2021, Estados Unidos reporta un total de población mexicana no autorizada de 5 millones 313 mil.

Illinois registra un total de 425 mil migrantes indocumentados, de los cuales 277 mil son mexicanos.

Condados como el de Cook que desde 1980 a la fecha ha tenido un crecimiento exponencial en población centroamericana, registra un total de 257 mil migrantes sin documentos, 166 mil son de México, (65%), y el resto, 148 mil, (35%), provienen de países centroamericanos.

Visto desde las aportaciones económicas que este este estado hace a través de los migrantes que ahí residen, al primer trimestre del 2023, coloca a Illinois en el sexto lugar como productor de remesas hacia México con un total de 379 millones 907 mil 95 dólares, (mdd).

En el caso de los países que conforman el Triángulo Norte de Centroamérica, (Honduras, Nicaragua, El Salvador, Guatemala) entre enero y marzo de este 2023, a nivel nacional enviaron 7 mil 968 mdd.

Pero Chicago no solo ha brillado desde el punto de vista económico donde a pesar de la gran depresión de 1929 y que frenara la ola de migración de mexicanos, las diversas diásporas, (dispersión de grupos humanos que abandonan su lugar de origen); que se fueron asentando en esa región y agrupadas en organizaciones no gubernamentales, algunas en forma silenciosa y otros tantos de manera protagónica han construido puentes de entendimiento entre sus nacionales en el extranjero y sus comunidades de origen.

El término “diáspora” incluye a las personas nacidas en el país, así como a aquellas que afirman ese origen como su ascendencia, raza y/o etnia, independientemente de su lugar de nacimiento.

La diáspora mexicana ocupa el segundo lugar de las 35 más grandes en Estados Unidos con un total de 38 millones 634 mil de los cuales 10 millones 697 mil son originarios de México y 27 millones 936 mil son nacidos en Estados Unidos.

De los países que conforman el Triángulo Norte de Centroamérica, El Salvador ocupa el lugar número 15 con un total de 2 millones 856 mil, donde un millón 418 mil son nacidos en ese país y un millón 438 mil son nacidos en Estados Unidos.

En el caso de Guatemala, este país se encuentra en la posición 21 con un total de 2 millones 27 mil y donde un millón 107 mil son nacidos en ese país y 921 mil en Estados Unidos.

Honduras se encuentra en la posición 28 con un millón 314 mil, donde 768 mil son nacidos en ese país y 547 mil son nacidos en EU.

Estas diásporas, en particular la mexicana; a lo largo del tiempo se ha agrupado en organizaciones y clubes de servicio para exponer las diversas necesidades de los connacionales oriundos de cada región hacia su gobierno, y  no pocas veces sufrieron reveses debido a la política interna ejercida por algunos consulados que lejos de colaborar en un verdadero desarrollo binacional contribuyeron a la transformación de un formato diferente donde la posibilidad de expresión de las propias comunidades se nulificó y convirtió a los consejeros s en promotores de las llamadas Pymes eliminando así la oportunidad de una expresión política de sus ideas ante el gobierno mexicano.

A la fecha y con el último registro en el 2020, de este tipo de organizaciones el IME contaba a 2 mil 468 clubes de servicio y organizaciones no gubernamentales que presentaban a los mexicanos en Estados Unidos y resto del mundo.

Hoy, tras la exclusión hecha por el propio gobierno federal al dejar fuera a estos clubes  o cualquier organización bajo la justificación de desvíos de recursos a través del programa 3×1,entre otros;  los grupos que sobrevivieron a ello siguen trabajando y llevando a cabo acciones en pro de sus comunidades de origen.

Por Luis Ángel Galván Peimberth

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