Consumo de drogas en niños, la otra pandemia

DURANGO, Dgo.-Arturo tiene 13 años de edad, y ya está en rehabilitación por el consumo de alcohol, cigarro y marihuana. “…las amistades, ellas fueron las que me indujeron y pues yo caí en la tentación, amistades de la misma escuela y mayores”, expresó al contar cómo fue que llegó a estas adicciones, cuando apenas tenía ocho años de edad.

Para Arturo fue muy fácil caer, pues aunque aparentemente tenía todo en casa, le faltaba quizá lo más importante: la atención de su familia.

Este joven narró cómo fue que se inició en las drogas; inicialmente eran sus  amistades quienes adquirían la droga y se la regalaban.

 “Ya luego yo pichaba, ponía dinero para que ellos fueran a comprarla, y después ya iba yo solo”.

Y fue así como poco a poco ingresó a este complicado mundo, aún más para un menor de edad.

“Empecé desde los ochos años con el tabaco, y luego entrando a secundaria probé el alcohol y la marihuana. Mi familia nada más sabía que le robaba los cigarros a mi papá, pero no sabían que también consumía alcohol y marihuana”.

Para ese entonces, Arturo ya con una adicción, tenía que encontrar la manera de satisfacerla. Para adquirir la droga utilizaba el dinero que le daban sus padres para la escuela, además, pedía dinero para ir a la tienda, pero en realidad iba al “punto”, a unas pocas cuadras de su casa.

“Yo compraba regularmente un tostón, 50 pesos de marihuana. Me duraba tres días, no consumía mucho”.

Regularmente la compraba por la noche, regresaba a casa, “la molía, preparaba el ‘churro’ y ahí mismo en mi cuarto la fumaba”.

Explicó que para lograr el llamado “churro” requería de un papel, ya sea de tortillas o las canalas que ya venden listas para ello. Un filtro, como el del cigarro, que “es para que no te queme los labios”.

Aunque era fácil su preparación, al fumarlo no podía ocultar lo que hacía, y menos estando en casa, con la familia presente. “De hecho la marihuana es de las más chismosas, sí me llegaron a cachar. Mi mamá estaba dormida y la despertó el olor, entró a mi cuarto y estaba yo consumiendo”.

Arturo narró que en realidad no tenía la necesidad de consumir marihuana, pero al hacerlo por primera vez, le gustó. “Sentía satisfacción, en mi casa me encerraba, no hacía nada, nada más me la pasaba en el celular, y con la droga, con la marihuana estaba feliz, estaba contento”.

En este momento, Arturo vive con sus padres, y dos hermanos; él es el de  en medio, su hermano mayor tiene 22 años y su hermana, la más pequeña  tiene cuatro años.

El mayor ya estuvo también en un anexo, a los 17 años, también por consumo de drogas. Su padre es radiólogo, su madre enfermera.

Pero Arturo no es el único menor de edad que se encuentra en esta situación, o incluso peor. En el Centro de Rehabilitación Infantil Analco (CRIA) actualmente se brinda atención a nueve menores, de una capacidad total para 19 pacientes.

Martina Sosa Chávez, directora del CRIA, Martina Sosa Chávez, explicó  que sobre todo en la pandemia aumentó el consumo de drogas.

“En la medida que ha pasado el tiempo hemos visto que se ha incrementado el consumo y las combinaciones. Ellos hacen sus inventos, consumen otro tipo de cosas, para mayor sensación. Además no se quedan establecidos en alguna droga, van en la búsqueda; generalmente traen cinco o seis tipos de sustancias y aparte combinaciones hasta con fármacos”.

De acuerdo al comportamiento registrado en el CRIA,  Sosa Chávez dijo que  hace unos años la droga de impacto era la marihuana, pero actualmente se trata del cristal, que es más agresor con el sistema nervioso y cerebro; causa daños que consideró “terribles”.

En tanto, la edad de mayor incidencia en las drogas es de los 14 años de edad.

Sosa Chávez explicó que  hay un 65 por ciento de recuperación, porcentaje que definió como alto.

Sandra Corral Quiroga, directora del DIF Municipal  Durango expuso que aunque en el CRIA por ahora solo se brinda atención a varones, no quiere decir que esta problemática social sea privativa de ellos.

“El porcentaje aproximado de consumo en niñas es, por cada tres niños hay una niña consumidora”.

Corral Quiroga precisó que en últimas fechas aumentó el consumo de drogas en niños y niñas un 7.2 por ciento.

“Generalmente empiezan con consumo de alcohol, posteriormente marihuana y de ahí se desencadena a una serie de drogas, hasta llegar a la peores, que son las  sintéticas como es el cristal”.

Agregó que en breve estaría listo un espacio dedicado para tratar este tipo de adicciones en niñas.

“Es muy aventurado hablar desde la perspectiva de uno. Nosotros nos regimos por la Encuesta Nacional de Adicciones, o por el INEGI. Se habla de un incremento aproximado al seis y siete por ciento. En la capital es difícil medir cuántos niños se encuentran en esta situación. No es algo privativo de nuestro municipio o estado, esta es la otra pandemia”, expresó Sosa Chávez.

Por Cruz Saldaña Gurrola

Especial/Enlace magazine

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