Navidad, en ocasiones una celebración con adversidades

Fotografía (Elisa Núñez Retana)

DURANGO, DGO.-  El  24 de diciembre es una fecha esperada, pues además de la reunión familiar,  es también el sentarse a la mesa y deleitar los platillos preparados para esa ocasión, así como  la época propicia para dar y recibir obsequios.

Sin embargo,  no para todos es así; esta celebración transcurre como una noche cualquiera para Jennifer y su familia, ya que ella junto a su esposo, cuatro hijos, su hermana y dos sobrinos se conforman con poder comer 3 veces al día y poder resguardarse de las inclemencias del frío de la temporada invernal.

Jennifer es una joven madre de familia que solo tiene 32 años de edad, y ha tenido que sacar adelante a sus hijos; “antes el gobierno me daba como 950 pesos  cada 2 meses y yo eso lo estiraba para darles de comer, pero desde hace tiempo ya nadie nos apoya, ahí nos las vamos arreglando con lo que mi esposo junta en el basurero”.

Anteriormente el programa Prospera destinaba recurso a las personas de los sectores económicos más vulnerables, pero a raíz del cambio de gobierno federal ya no han generado ayuda económica. Dicho programa fue cancelado durante los primeros 100 días de administración del presidente Andrés Manuel López Obrador junto con otros 18 programas sociales.

Ante la situación de carencias económicas, Jennifer y su familia se desplazaron de  su antiguo hogar en la colonia Cielo Azul, hasta un pie de casa en la Colonia Octavio Paz. Sin el apoyo  económico  federal les fue imposible seguir pagando la renta, así que ahora todos los integrantes conviven en hacinamiento en el espacio que ha sido acondicionado con tarimas, láminas y cartones.

 No pueden permitirse construir cimientos adecuados ni rentar un domicilio idóneo, pues  solo el marido de Jennifer trabaja en la planta de transferencia, e ingresa un salario de forma irregular, nadie de su familia cuenta con seguro social.

Según el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social, (Coneval);  el 37.3 por ciento de los habitantes de Durango vive en condición de pobreza.

Una familia duranguense promedio comienza los preparativos para la cena de navidad desde el 24 de diciembre por la mañana. Para Lupe, hermana de Jennifer es imposible pensar en una celebración; ¿cómo voy a pensar en regalos para mi bebé si no tengo ni para darle de comer?”, menos pa’ mis sobrinos, véalos como andan sin suéter porque no tenemos ropa que le quede”,  expresa mientras señala con el dedo a su sobrina adolescente, la cual a pesar de su corta experiencia, tiene la mirada de una niña que ha tenido que abrirse paso en la vida, adquiriendo responsabilidades muy difíciles para su edad.

Lupe es madre soltera de un bebé de un año de edad, y reitera que la única ocasión en que ha sentido el apoyo de alguna autoridad, o alguna institución gubernamental, es durante la temporada electoral.

Sandra Eugenia Corral Quiroga, directora del Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia del Municipio de Durango reconoció la falta de programas para apoyar a  familias en esta temporada.

“Ésta dependencia no tiene por el momento un proceso como tal para ayudar a las familias durante las fiestas decembrinas, nosotros apoyamos a quienes acuden con una necesidad, con la poca oportunidad que tenemos para los incentivos alimentarios, pero durante el periodo transcurrido de la presente administración municipal no fue posible hacer un programa en específico, para ayudarlos a tener una cena navideña como tal.”

Sin embargo, señaló  la funcionaria municipal, “el apoyo alimentario consiste en otorgarles alimentos en especie dependiendo del número de integrantes, y de la valoración, ya que al no haber recursos se les entrega solo una parte proporcional.”

Para acceder a ser beneficiario, especificó,  hay que ingresar una solicitud debidamente elaborada y papelería como el CURP, INE y comprobante de domicilio.

Indocumentados en su propia comunidad

Por desgracia para un gran número de personas hay los que ni siquiera tienen una  documentación básica que los acredite como ciudadanos, pues en el caso de los hijos de Jennifer de 5, 7, 9, 11 y 13 años respectivamente  no cuentan con acta de nacimiento, y por ende no tienen acceso a los servicios básicos de salud, como es el seguro popular.

Jorge Rentería Rosales de la Dirección  Municipal de Desarrollo Social y Humano reconoce que el municipio de Durango en este momento no tiene una estadística del número de personas duranguenses que carecen de documentos de identificación, y   explicó que la Secretaría del Ayuntamiento desde hace tiempo expide las llamadas cartas de origen o de identidad, mismas que sirven para identificar a personas que no cuentan con ningún documento que acredite  su personalidad.

“A la fecha, entre octubre y noviembre se han expedido 17 cartas de identidad; estamos construyendo una base de datos que nos permita tener una información más objetiva de la realidad”.

Según datos proporcionados por esa dirección, de enero a agosto de este año, de la anterior administración, se expidieron 469 cartas de identidad,

Bienes para remediar los males

Debido a la vulnerabilidad económica de la familia de Jennifer, cuando ocurre un percance a  o sucede un accidente, tienen que vender lo que se pueda o pedir dinero prestado,  como en días pasados cuando uno de los hijos de Jennifer sufrió un accidente lastimándose la mano.

Con la premura que la situación ameritaba solicitaron una ambulancia de la Cruz Roja Mexicana, y de este modo acudieron de emergencia al Hospital 450. Después de que el personal médico hubo realizado las curaciones correspondientes, además de radiografías, Jennifer recibió una cuenta por 2 mil 500 pesos.

Ante esto, el resto de la familia se vio  en la necesidad de solicitar el apoyo de la trabajadora social de turno, misma que no pudo ayudarlos a reducir el monto de la cuenta, o canalizarlos a otra instancia, ya que el menor de edad no tiene acta de nacimiento, ni documento alguno que lo ampare.

Consumismo contrasta con afectos

Emanuel Rodallegas Burgos, practicante del psicoanálisis señala que “una época que empuja mucho más al consumo  y a tramitar las cuestiones afectivas por las materiales y buena parte del impacto tiene que ver con esa coyuntura, y pueden enfrentar las carencias económicas por otras vías mucho más amorosas, inclusive creativas por la vía del encuentro y la convivencia son maneras conmovedoras de hacer frente a la época,  y por supuesto a la ausencia de ciertos recursos económicos”

Extremos

El especialista dejó en claro que el rol de los padres en estas situaciones es vital; “tiene mucho que ver el cómo ellos, (los padres), enfrentan estas situaciones”, y agregó, “si los padres afrontan esa carencia de una manera digna, no por la violencia o el sentimiento de tristeza, entonces  el impacto que tiene en los niños se amortigua, y donde la carencia no sea un topo de lazo vergonzoso  y que no mine los afectos”.

En perspectiva, Rodallegas hizo la comparación donde por el otro lado pudiese haber la sobreabundancia, “es decir un poder adquisitivo mayor se puede saturar a los allegados con cosas pero eso no garantiza ningún vínculo  significativo”.

Añadió que lo verdaderamente dramático no es la carencia material, “sino que los padres tuvieran la carencia de recursos cognitivos, emocionales para sostener  con todo y la carencia un vínculo familiar que sea acogedor”.

Improvisar para enfrentar embates

Casos como estos en Durango se cuentan por muchos, ya que solo en la colonia donde habitan Jennifer y su familia, pueden verse casas invadidas por personas que buscan protegerse de las inclemencias del tiempo, todos conviviendo en hacinamiento y sin acceso al agua potable.

La electricidad muchas veces la obtienen colgándose de los postes a través de los llamados “diablitos”, o por medio de extensiones, las cuales también representan un peligro debido al riesgo inminente de un corto circuito o sobrecalentamiento por saturación. De este modo la Noche Buena y la Navidad transcurren como un día más, y pasan desapercibidas para personas en pobreza extrema, cuyas preocupaciones van mucho más allá de elegir la ropa para estrenar durante las fiestas decembrinas, pues ellos deben resolver dónde van a dormir, o qué van a comer mañana.

Por su parte, Rodallegas Burgos  dijo que es también  un llamado al aspecto social, a la colectividad donde la mercadotecnia busca desplazar lo afectivo, “lo importante es que se mantenga la creatividad, el vínculo y el afecto que los padres puedan construir alrededor de sus hijos  puede resistir los embates”.

Por Elisa Núñez Retana

Especial/Enlace magazine

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