Insuficiencia renal, principal causa para que durangueños necesiten un trasplante

Fotografía (Carlos Yescas Alvarado)

-Una buena cantidad de pacientes ni siquiera lo saben porque no han tenido un diagnóstico.

DURANGO, DGO.-El doctor Jesús Alfredo Reyna Arreola, presidente de la Asociación de Héroes Anónimos de Pacientes en Espera de Trasplante, quien también fue trasplantado de riñón, habló sobre lo complicado que es este tema desde diversos ángulos.

                Principalmente, en Durango se presentan casos de insuficiencia renal crónica, lo que conlleva a necesitar u trasplante de riñón, “y esto es por los problemas que tenemos de que las empresas que se dedican a la minería, a la fruticultura y al campo, principalmente, no le dan el equipo necesario a sus trabajadores para protegerse de todos los contaminantes, y ahí es donde se empieza a contaminar la sangre y es donde empezamos a tener los problemas de la insuficiencia renal crónica”.

                En un estimado, se puede hablar de mil personas que estarían ya con problemas de renales, “pero de ellos, cerca de 500 todavía no lo saben porque no han sido diagnosticados correctamente por los nefrólogos, y aparte de que no hay la cantidad suficiente de nefrólogos para atender a esos pacientes”, subrayó. En estos momentos existen entre 300 y 350 pacientes que deberían estar en lista de espera para recibir un trasplante, pero solo 50 tienen su protocolo completo para decidir si son candidatos a recibir un riñón, “y es que las instituciones de seguridad social, ya sea el IMSS, el ISSSTE, el Sector Salud, no les dan oportunidad, tenemos que andar nosotros presionando, exigiendo que les den la oportunidad de hacerles su protocolo”.

                El principal motivo para negar el realizar el protocolo, explicó, es que las instituciones lo condicionan por la edad, “pero hemos visto en varios estados que hay gente de hasta 72 o 75 años recibiendo un trasplante, entonces yo les aseguro que no es la edad, sino las condiciones en las que se encuentra el paciente y que ha sido manejado durante un tiempo por un nefrólogo, en óptimas condiciones, para que llegue a recibir un trasplante”.

                En el Hospital 450 se cuenta con los permisos necesarios para realizar este tipo de procedimientos, pero ha faltado, dijo, los recursos y la voluntad para que se empiece a trabajar, porque incluso se cuenta con un equipo de especialistas destacados, quienes del 2010 al 2013 realizaron un programa de trasplantes, en los que 18 pacientes, incluido él, recibieron este beneficio, y la prueba de que funciona, sostuvo, “es que ahorita los 18 estamos vivos”, pero desafortunadamente todo se ha quedado en buenas intenciones pero no se han establecido los convenios necesarios entre instituciones para que esta unidad empiece a operar.

                Dependiendo del estado y el hospital, en el caso de uno privado, se puede cobrar desde 500 mil hasta un millón y medio de pesos, y solo se puede hacer el trasplante de un donador que sea familiar y que esté vivo. En hospitales públicos el costo va de los 120 a los 300 mil pesos, y se puede realizar la operación también de donantes que ya han falleciso.

                El tiempo también es relativo, porque puede pasar un año para conseguir donante, pero por ejemplo en el IMSS, comentó, pueden pasar entre 5 y 6 años para que se haga el trasplante, lo que obviamente conlleva riesgos de que la condición del paciente empeore e incluso muera en el proceso de espera.

Por Carlos Yescas Alvarado

Especial/Enlace magazine

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