El incremento en el número de detenciones y deportaciones de extranjeros procedentes del Triángulo Norte de Centroamérica en situación irregular en México y en la frontera sur de Estados Unidos, habla de la crisis migratoria que enfrentan los involucrados y que hasta el momento no ha habido una respuesta acorde a las necesidades de estos.

El fin cercano de la administración de Andrés Manuel López Obrador, presidente de México y la búsqueda por la reelección de Joseph Biden Junior, mandatario de Estados Unidos crearon un sube y baja en lo concerniente a la migración, y ambos solo han sabido sortear los impactos sociales de la movilidad humana sin atender de fondo su problemática.

Hoy los números hablan por sí solos y la cantidad de extranjeros en situación irregular que han sido expulsados o deportados según sea el caso del país que lo aplique son una clara muestra de la situación que se vive en los países expulsores de migrantes.

Al primer cuatrimestre del año, han sido 115 mil 91 migrantes que han sido presentados y devueltos de México a sus países de origen.

Según la Unidad de Política Migratoria del Gobierno de México, nacionales de Honduras se colocan en primer lugar con un total de 45 mil 792; le sigue Guatemala con 43 mil 910, y El Salvador con 25 mil 389.

Por su parte, Customs and Border Protection, (Departamento de Aduanas y Seguridad Fronteriza de los Estados Unidos), en el mismo periodo, (enero a abril del 2024), reportó un total de 116,644 encuentros con extranjeros irregulares, donde Guatemala ocupa el primer lugar con 61 mil 979; Honduras con 38 mil 772 y El Salvador con 15 mil 893 migrantes.

Por Luis Ángel Galván Peimberth

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