Preocupa a migrantes manejo de documentos por IAPMF para doble nacionalidad

DURANGO, Dgo.-Anteriormente, el llevar a cabo la doble nacionalidad para mexicanos se convertía en una serie de trámites que generaban confusión y gastos para quiénes, en un intento por obtenerla, optaban mejor por desistir y dejas las cosas por la paz.

Con el paso del tiempo y las medidas adoptadas por las instituciones responsables de ello, tal es el caso el Registro Nacional de Población, (Renapo) y las Direciones de los Registros Civlies de cada un de los estados del país, bajo la directriz del propio gobierno federal, los trámites se simplificaron facilitando así el proceso para llevarlo a cabo, entre ellos fue la eliminación de la apostilla requerida y que oscilaba entre mil y mil 500 pesos, dependiendo del estado de donde se es originaria la persona.

Hoy y bajo el programa Soy México los resultados son positivos. En Durango,  iniciado  desde diciembre del 2017, en la entidad  se ha llevado a cabo este trámite facilitando el proceso para los solicitantes.

Roberto Hernández, director del Registro Civil, explicó que Son la Renapo y la Dirección General del Registro Civil (DGRC), las únicas con facultad para hacerlo.

“El registro civil realiza la verificación del documento de Estados Unidos a través de un sistema exclusivamente autorizado para la DGRC por medio del cual se obtiene un documento para la inserción en las oficialías del registro civil”.

Dijo además que el Registro Civil no hace ningún trámite en el extranjero.

Sobre el número de registros de doble nacionalidad, mencionó que son entre 500 y 700 por año; “en el caso de la Dirección de Atención a Migrantes fue con un aproximado de 600”.

Soy México como programa federal ha tenido buenos resultados, sin embargo; en ocasiones la forma en la que el proceso se lleva a cabo no siempre es coincidente con lo que se promueve a través de las autoridades responsables en los diversos estados.

Hace unos días a esta redacción llegaron una serie de quejas vía telefónica relacionadas con el proceso en el trámite para la doble nacionalidad para mexicanos madre o padre duranguense nacidos en el extranjero, y donde el propio Instituto de Atención y Protección al Migrante Duranguense y su Familia ha sido el objeto de críticas por la manera de llevar a cabo este proceso.

Marco N. originario de Tepehuanes y residente de Indianapolis, en su momento acudió a la convocatoria hecha por el propio instituto y aseguró  haber entregado los documentos requeridos para el caso, de eso dijo “hace tres meses, y los entregamos  a las personas del instituto migrante en la iglesia de Nuestra Señora de Monte Carmelo, en Melrose  Park, y ahora nos pretenden entregar dichos documentos en un lugar que no es el oficial y por personas que solo son voluntarios pero no hay ningún funcionario del gobierno de Durango“.

Marco, molesto señaló que cuando dichos documentos se entregaron al personal del instituto se estableció que el compromiso era que ellos mismos lo hicieran al término de su trámite, sin embargo esto no sucedió, “nos preocupa porque son documentos con datos personales y tenemos miedo de que estos puedan ser utilizados para otros fines, son documentos sensitivos”.

Agregó el afectado que las actitudes tomadas por los voluntarios han sido poco profesionales pues aunque no son ellas los obligados a responder por los documentos tampoco tienen mayor información sobre la situación y no hay mayor información al respecto.

“Creo que estos documentos deben ser entregados por el propio instituto y en un lugar oficial, no en un local comercial y donde no sabemos que garantías haya para proteger la información de nuestros familiares”.

Adelantó que procedería ante las autoridades correspondientes  en la municipalidad para que se investigue el asunto, “se supone que Durango tiene oficinas de representación entonces  porqué diablos tenemos que acudir a otro lugar, para que sirven entonces?”, cuestionó.

Se buscó algún comentario de la propia institución, sin embargo hasta el cierre de esta edición no había emitido alguno.

Por Luis Ángel Galván Peimberth

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