La Navidad no trae alegrías y esperanza para todos

DURANGO, Dgo.-Durante la época navideña se habla de paz, armonía, amor, regalos y risas, pero no todos tienen la fortuna de vivir en circunstancias que les traigan toda esa felicidad, sino que se mantienen entre el dolor y un enorme vacío derivado de la pobreza, la violencia, el abuso y el abandono, algo que es todavía peor en el caso de los niños, quienes en lugar de esperar regalos con la ilusión con la que lo hacen los niños en sus hogares, ellos esperan no vivir más maltrato por parte de quienes se suponen deberían protegerlos: sus padres.

Martha Santillán es sicóloga y trabaja en la Procuraduría de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes, y comenta que en especial los niños son quienes más esperan y festejan la Navidad para estar con su familia y recibir regalos, “pero también hay niños en Durango y en todo el mundo que no lo ven así, que no están esperando ese día, que no tienen con quién celebrarlo, y que no tiene las ganas de que llegue ese día porque tal vez van a estar sólitos, que no van a recibir regalos o que tal vez estarán en situación de calle, porque sí hay muchos casos”.

 


A lo largo de este año, Armando del Castillo Herrera, secretario ejecutivo del Sistema de Protección de Niños, Niñas y Adolescentes (SIPINNA) en Durango, estuvo dando a conocer que se registró un aumento en casos de omisión de cuidados, sobre todo en la capital del estado, y de violación y abuso sexual en la Comarca Lagunera, como los delitos más recurrentes cometidos en contra de los menores. En el caso de violación es y abuso sexual, en la mayoría de los casos son cometidos por los mismos familiares o amigos cercanos a la familia. En el caso de la omisión de cuidados en ocasiones es porque los padres deben salir a trabajar y los dejan solos o al cuidado de vecinos u otras personas que en ocasiones no pueden brindarles los cuidados necesarios.

En el caso de la procuraduría, explica Martha Santillán, se privilegia la unión familiar, y si se detecta algún problema se trata de que el padre y la madre modifiquen su dinámica familiar a través de terapia sicológica, en el caso de adicciones con un tratamiento de rehabilitación, “pero si no hay esa red de apoyo del papá y la mamá, e ton es los ubicamos con algún familiar que tenga la disposición de cuidarlos, de estar con ellos y de hacerse responsables”, sin embargo, hay casos en los que esto tampoco es posible y es cuando son canalizados a casa hogar, donde al menos tendrán la posibilidad de estar con otros niños y tener un festejo navideño en ese lugar.

De acuerdo a cifras del INEGI, un 11.4% de los niños de entre 5 y 17 años en México están trabajando, pero un 55% de ellos ni siquiera recibe un salario. Hay que recordar que la Ley Federal del Trabajo prohíbe el trabajo en menores de 15 años, y en el caso de quienes tienen entre 15 y 17 años deben haber terminado la educación básica y desempeñarse en actividades seguras, algo que no siempre se cumple, pues la mayoría de los menores que trabajan lo hacen en actividades agrícolas, ganaderas, forestales, la caza, la pesca, la minería, la construcción, la industria y el comercio. Uno de los principales motivos para entrar a laborar a temprana edad es la mala situación económica, y en este sentido, el INEGI señala que de los más de 40 millones de menores que hay en México, la mitad vive en situación de pobreza, y 4 millones más, están en pobreza extrema. En otros casos, los menores salen de sus casas a trabajar para escapar de situaciones de violencia, abuso, abandono y desintegración familiar.

Esta situación de tristeza y desamparo se agudiza en esta temporada, y posteriormente, comenta Martha Santillán, se puede reflejar en problemas de depresión, intentos y consumación de suicidio, drogadicción, delincuencia, entre otros. “Es cruda la situación, y es algo que tal vez no podríamos erradicar, pero sí podríamos aportar y apoyar”, y esto se logra apoyando las campañas que realizan las instituciones, generando proyectos propios como ciudadanos para establecer redes de apoyo para los menores, pero sobre todo “en nuestra casa, con nuestra familia, dando un buen ejemplo a nuestros niños, tal vez apadrinando a algún niño, quienes tengan la posibilidad de hacerlo”.

En esta Navidad hay que agradecer la posibilidad de estar en familia, de tener lo necesario para una rica cena, comprar regalos, darse un abrazo, porque hay que pensar que muchas personas, muchos niños no va a tener esta oportunidad y si está en sus manos hacer algo por uno de ellos, no lo dude y ayude. En ocasiones creemos que es muy poco lo que podemos hacer, pero de verdad que el generar una sonrisa en un niño le puede cambiar la vida.

Por Carlos Yescas Alvarado
Especial/Enlace magazine

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