La fe se viste de colores en la Santa Muerte

DURANGO, Dgo.-Con sus orígenes en la época virreinal, la adoración a la santa muerte ha sido con el paso de los años un culto que ha crecido y que ha cobrado una relevancia en la comunidad, misma que se ha expandido desde el centro del país hasta las fronteras sur y norte de México.

Para Hugo Castillo, duranguense, el primer encuentro con la Santa Muerte comenzó hace más de 10 años con una aparición, se trataba de una silueta alta, en color blanco, “yo no sabía que era, nunca sentí miedo, era silueta alta de unos dos metros, su sombrero”.

Lleno de curiosidad, Castillo investigó y una mujer le dijo que se tratada de La Santa Muerte, que buscaba que él se hiciera creyente.

La manera en que había ocurrido la aparición era buena, explicó Castillo al tratarse de un color blanco; pues refiere que se trata de cosas buenas.

“Si tú le faltas el respeto sin conocerla, tiene cierta reacción, te pueden pasar cosas malas, no te puedo decir que te va a quitar hasta la vida, pero sí te pueden pasar cosas”, expresó Hugo Castillo, al referirse a La Santa Muerte.

“No sé si me elegiría en cuestión de destino. (…) Decidí empezar a acercarme a ella, de forma pues de tenerla presente en el día, de agradecerle a lo mejor lo bueno y lo malo que pasó en ese día”, explicó.

En su introducción a la creencia, Castillo optó primeramente por ponerle un altar, con un vaso de agua, una manzana, un chocolate y un pan de agua; que, asegura, eso no le puede faltar porque es lo que le gusta a La Santa Muerte.

Poco a poco por su cuenta fue aprendiendo de cómo actuar ante esto que era nuevo para él.

Entre otras cosas, le quedó claro que siempre debe tenerle respeto. Ante ello conoció sobre el altar y los elementos del mismo, pues tienen su porqué y deben ser retirados de manera específica.

Cuando los alimentos se echan a perder, se retiran y tienen que ser ofrecidos a la naturaleza. “Se pone o se le acerca a la naturaleza, para que se termine de echar a perder, o igual se lo coma un animalito. Que siga dando vida”.

Además, si alguien en algún momento decide tomarse o comerse lo que hay en el altar, debe pedirle permiso La Santa Muerte, pues de lo contrario da un escarmiento a quien lo tomó así nada más.

Poco después de hacerse creyente, Castillo pasó por momentos complicados en su vida, tanto que tuvo que recurrir a pedirle el favor a La Santa Muerte. A la par, él le ofreció tatuársela, en agradecimiento al favor que podría cumplirle.

“A ella no se le piden milagros, se le pide un favor. Igual usted cuando ella le hace el favor, usted le ofrece algo que esté en sus posibilidades, no cosas que no puede cumplir”, y es que si no se le cumple ella se enoja y da un escarmiento a quien le falló, “me ha tocado ser testigo de travesuras, que sacan de onda y no se ven usualmente”.

Dijo, aunque pareciera que es karma, en la creencia no se le conoce así, más bien es como un escarmiento para quien le falló, un desquite o una travesura.

También hay represalias para quien la trate mal, le falte al respeto, aún sin ser creyente.

“Hay represalias también, te puede asustar, te puede jalar hasta los cabellos sin que te des cuenta. Sí te puede hacer travesuras. Sí puede haber represalias si le faltas al respeto sin ser creyente, te da tu escarmiento de cierta manera”.

Castillo sigue siendo creyente, pese a que hace alrededor de una década le pidió un favor, el cual cumplió pero a la mitad. Incluso, él sigue esperando que le complete la petición, para entonces pagarle como él prometió.

“Le dije con qué le iba a recompensar, no me ha podido solucionar ese problema, pues todavía no puedo cumplirle yo con ella”, abundó.

Este creyente dijo conocer personas que ya han recibido los favores, y han pagado a La Santa Muerte con lo prometido. Pero también hay quienes han recibido ayuda, pero hicieron caso omiso con cumplirle a ella, entonces por ahí les hizo una travesura.

“Es lo que tiene es muy vengativa, toma venganza siempre a lo negativo. A pesar que la vemos como que siempre es mala, no, también es buena, pero cuando tu no cumples va a haber una venganza”, concluyó Hugo Castillo.

Francisco Serrano García fue más allá con su creencia, al punto de formar una capilla a La Santa Muerte en Durango; que es por todos conocida, pues se encuentra al interior del Excuartel Juárez, en la zona centro. Donde recibe alrededor de 150 visitantes al día.

“Todos le llamamos la fe, aunque en la biblia dice que tener fe a Dios, pero Cristo nos la regaló para depositarla en lo que nosotros gustemos, la fe”, dijo al explicar que se le tiene fe a La Santa Muerte.

Serrano García comentó que la capilla está desde hace más de 20 años. Cuando él comenzó a creer en ella.

“Yo no creía, pero por una muchacha empecé a creer. De repente me ayudó, me fue bendiciendo, aunque las bendiciones son de Dios, pero espiritualmente también de ella, de La Santa Muerte”.

Explicó que le pidió ayuda para diversas cosas, pero principalmente para realizarle su capital, en el lugar que se encuentra hasta ahora; así fue su primer acercamiento.

Serrano García difiere de Castillo, pues asegura que La Santa Muerte no es vengativa como muchos aseguran, “todo eso es mentira, todo lo que nos sucede es a base de nuestros propios actos”.

Peticiones

Al ingresar a la capilla se siente un ambiente caliente, pues son decenas de velas las encendidas día y noche. “Todas las peticiones que se hacen a cualquier santo, todo se lleva a través de veladoras. La veladora solo es la luz del camino, para alumbrarle el camino al santo que le pedimos ayudar”.

El entrevistado explicó que cada color en La Santa Muerte tiene su por qué. El rojo es para el amor, el amarillo para el dinero, la blanca y los siete colores para los siete problemas de los siete días, la negra es protección contra chismes, envidias, maldiciones, romper hechizos y hacer trabajos, la azul es sabiduría, la morada para la salud, la verde para triunfar, tener éxito y que todo salga bien en lo que pida.

“No es tanto pedirle a Dios, no es tanto pedirle a ella, es principalmente pedirles que nos pongan medios para solucionar nuestros problemas, porque lo que les pidamos, no nos lo van a dar así como lo queremos, porque todo mundo vivimos de hechos; si queremos dinero, queremos que nos lo den así, entonces, Dios y ella nos ponen medios para poder solucionar nuestros problemas”, finalizó.

La historia es diferente en la señora “Lala” Hernández, pues ella recurrió a La Santa Muerte derivado de un momento complicado; y luego de pedirle el favor, se lo cumplió.

 

“Vine a agradecerle de todo corazón, yo la tengo en mi casa de colores, y chiquita, yo le pongo tequila, manzana, canela, arroz y sus cigarros. El tequila se lo pongo en un vasito y créame que se consume el vaso a los dos tres días, según siento yo de la sed de ella”.

Aunque no dio detalles, Lala asegura que la Santa Muerte le regresó a su hijo.

“La Santa Muerte no pide nada a cambio de los favores concedidos”, finalmente como personas no tienen nada que entregarle, que ofrecerle, apuntó.

“Es una niña blanca, si le pides con fe te ayuda, le pides con devoción y ella te ayuda, a cambio de nada. Ella no te pide nada. Te hace el favor sin recibir nada a cambio”.

Narró “Lala” que hace medio año se hizo creyente luego que ella le ayudó en un favor, por lo que acude constantemente a agradecer. Y es que lo que pidió era algo prácticamente difícil de conceder.

“Es muy milagrosa, yo le tengo mucha fe, me hizo un favor muy grande, muy grande, que ni con mi vida entera le puedo pagar. Dijo amarla y venerarla ciegamente, “pero también soy creyente de Dios”.

Por último, “Lala” pidió no temerle, y recomendó a la ciudadanía acercarse a ella sobre todo ante causas difíciles, porque asegura que Dios le permite a ella ayudar a la gente.

María Cruz Saldaña Gurrola

Especial/Enlace magazine

Deja un comentario