Abuelitos de Durango, en abandono

Fotografía María Cruz Saldaña Gurrola

Especial/Enlace magazine

DURANGO, Dgo.-Algo tan simple como caminar ahora es una gran dificultad para Leticia Bernadac Espino; a sus 66 años de edad su discapacidad visual le impide hacerlo con normalidad, además de una operación en su rodilla lo que le dificulta aún más y tiene que apoyarse en un bastón.

 

A su edad, realizar cualquier actividad es un gran reto, así como el ganarse la vida.

Esta adulta mayor camina alrededor de tres horas diarias, por el oriente de la ciudad, vendiendo bolsitas de semillas, o apoyando a los clientes de una tienda de conveniencia –en el abrir y cerrar de la puerta- para obtener una “ayudita”.

 

“Ya tengo ocho años sin familia, ni hermanas, ni hermanos, ni papá ni mamá. No cuento yo más que con la persona que yo vivo, una mujer mayor que yo que me renta una recámara, porque todo se me vino para abajo”, expresó.

Y es que, aunque ella tiene familiares, no la buscan, no se preocupan por ella, “estoy en abandono y no tengo un ingreso”. Tiene una hija, sin embargo, decidió alejarse de ella para no generarle problemas en su familia.

 

“No quiero ser una carga para ella. Yo salgo adelante sola”, comentó.

Leticia tiene que salir día con día a reunir lo suficiente para sus necesidades, la renta de una habitación de 600 pesos al mes, alrededor de mil 400 pesos para sus medicamentos, y sus alimentos.

 

Aurora Imelda González Moreno, coordinadora estatal del programa “Médico en Casa”, dio a conocer qué a través de la atención médica brindada a través de esta estrategia, se ha detectado que alrededor de un 20 por ciento de los adultos mayores se encuentra en abandono.

González Moreno dijo que, “se trata de abandono familiar, social, y a veces institucional; éste último derivado qué si bien cuentan con Seguridad Social, la situación de salud en que se encuentran el impide acudir para que sean atendidos en materia de salud”.

Detalló asimismo que hay un tipo de abandono familiar donde no viven con ellos en casa, pero que sí hay cierta vigilancia.

La distribución de estos casos, aseguró, se da de manera general en zonas de la periferia y centro. Las enfermedades que prevalecen y que son atendidas por “Médico en Casa”, son diabetes, hipertensión, síndrome metabólico y algunas discapacidades motriz y visual.

Por otro lado, alrededor de 120 mil adultos mayores reciben en Durango un apoyo del Gobierno federal; reciben tres mil 100 pesos cada dos meses, de acuerdo a información de la delegación de Programas para el Bienestar en Durango.

 

Para Bernadac la situación se agrava por su edad, porque nada más ve de un ojo; a esto hay que sumarle porque debido a una operación de rodillas, requiere de un bastón; aún así ella camina y camina en busca del sustento.

 

La venta de semillas claramente no le alcanza; y en medio de la pandemia, observó la necesidad que tenían los clientes de una tienda por no tocar la puerta, e ingresar sin el mayor riesgo del Covid-19.

 

Por ello, pidió permiso a los encargados para ser ella quien abra y cierre la puerta, a la entrada y salida, de los compradores, a fin de ganarse unos pesitos, tras su amable servicio.

“Por mí misma necesidad hable con ellos. Por el hecho de servirle a la gente, ya me conocen, me apoyan, ya voy a cumplir un año abriendo y cerrando la puerta del OXXO”.

 

Bernadac Espino no cuenta con ningún apoyo económico gubernamental, pese a que ya es de la tercera edad, y tampoco está dada de alta con algún seguro médico.

 

“Es la cuarta vez que me anoto al programa de López Obrador, primero por discapacidad, desde nacimiento. A ver si ahora sí, ya me dijeron, pero a ver si ya me dan un apoyo”.

 

Está totalmente sola, y si un día no sale a trabajar, aunque suene muy crudo, no come. En un buen día, con mucho apoyo de la gente, saca 150 pesos; no siempre corre con esa suerte.

“Los lunes aquí en las Similares compro medicamentos, padezco de dolores en mis rodillas, porque estoy operada. Y luego para la presión alta, y anti depresivos”.

 

Estos últimos le fueron recetados por un especialista luego que pasara días sumamente complicados, respecto a su salud mental, luego que se quedara sin familia que la apoyara.

Y es que, aunque ya tenía su casa, muebles, un hogar formado, uno de sus sobrinos la corrió, ahí le cambió la vida totalmente, de repente, sin esperarlo.

 

“Me pidió la casa a sabiendas que yo no iba a poder. Estar dónde. Todo se me vino abajo, pero sale uno adelante. Llegué a pensar en muchas cosas, mucha depresión. Yo tenía mis hermanas, hermanos, unos se murieron por accidente, otros por enfermedad. Mis sobrinos, primos, primas, no me buscan, nadie, nadie, nadie”.

Recientemente, Alicia Gamboa Martínez, diputada local, propuso un castigo de entre dos a cinco años de cárcel para quienes cometan agresiones, humillaciones y/o abandonen a los adultos mayores; esto luego de reconocer la alta incidencia de estos casos en Durango, aunque dijo desconocer una cifra aproximada de los abuelitos bajo una situación de estas.

Según datos del Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia Estatal, (DIF), en lo que va del presente año, a través de atención y asistencia jurídica del adulto mayor, se ha atendido a un total de 348 personas.

Mientras tanto, han sido 129 los reportes de maltrato a personas de la tercera edad, recibido en el mismo período; siendo precisamente septiembre y octubre los meses con mayor incidencia, con 18 quejas cada uno.

Por otro lado, se trata únicamente de 13 adultos mayores los resguardados por estar en algún tipo de riesgo, aunque no se especificó las condiciones de las que fueron rescatados.

Pero, Beranadac Espino no es la única en medio de un escenario desolador; Juan Santillán Saucedo, de 79 años de edad, sale diariamente de su casa a vender paletas heladas, para sacar algo y subsistir, él y su esposa.

Antes, Santillán Saucedo trabajaba en las obras, donde le daban algo de trabajo, pero ya tiene 20 años en la venta de paletas; “tengo mi señora que depende de mí y tengo una hija, pero nosotros trabajamos”.

Afortunadamente, dijo, se siente bien de salud y no tiene que andar comprando medicamentos, pero si los alimentos diarios, “también ella se siente bien. En eso estamos bien, gracias a Dios”.

Sin embargo, no ha tenido buenas ventas, durante los últimos días, solo se le ha vendido una paleta.

“Aunque no me lo crea, nada más el otro día vende una en todo el día. Las paletas me las dan a mí a cinco y a 10, y yo las vendo en 15 y 20”.

Santillán Saucedo, aunque se encuentra sano aparentemente, como dice él, se enfrenta a la necesidad de salir día con día, a sacar para la comida.

María Cruz Saldaña Gurrola

Especial/Enlace Magazine

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