Pandemia también golpeó a sexoservidoras de Durango

Eran las 22:00 horas de un miércoles por la noche, afuera del Hotel Fresno,  sentada sobre la banqueta se encontraba esperando a su primer cliente.

 Así fue captada Pilar, sexoservidora  una mujer de mediana edad con unas zapatillas rojas llamativas, y algunos detalles en dorado, una falda de mezclilla realmente corta, y una blusa negra, un tanto maltratada.

Quizás Pilar haya sido el primer nombre que se le vino a la mente, luego de ser interrogada; se le vio dudar al responder, y es que no eran las mismas preguntas que regularmente hace un cliente que busca compañía.

Fueron pocas sus palabras, pero dejó claro que también en esta actividad se pasa por una crisis, por momentos realmente complicados; ante la existencia de una pandemia, que este marzo cumple un año activa en el estado de Durango.

“A todos nos fue de la fregada con el coronavirus; casi no hay (trabajo), adelante están otras mujeres también esperando, y nada. Mañana es día que mejora. ¡Espero!”.

¿Hasta qué hora esperas clientes? Se le preguntó.

 “Toda la noche, aquí vivo en el Hotel. A ver qué sale hoy. Pero no soy la única a la que le va mal. Vayan con las de allá, en la esquina, también a ellas”, respondió Pilar.

Con la mirada hacía el suelo y  un maquillaje cargado, labios rosas brillosos, y un aroma peculiar, proveniente de un perfume realmente fuerte, esta meretriz urgió a terminar de manera súbita la inesperada entrevista.

“Ya váyanse, voy a ver qué cae; vayan con las de allá”, casi  ordenó.

 “Si me ven con alguien menos llegan (clientes)”.

Después de expresarle un “gracias”  por sus cortas pero concias respuestas y tras dar la media vuelta, se le escuchó decir “todos sufrimos, no nada más unos, batallamos incluso más;  no hay dinero, no hay clientes”.

Cambia escenario

Más adelante, dos mujeres, una de alrededor de 35 años de edad y otra cercana a los 50. En la esquina de calle Zarco y Salvador Nava Rodríguez.

“Está muy solo, la calle se ve sola mire, no hemos tenido trabajo; ojalá no nos vayamos sin nada hoy otra vez.

La  madura mujer quien no quiso ser identificada, explicó cómo han sido estos últimos días.

“Es como todo, hay días buenos y otros malos; últimamente hemos tenido puros malos”. Tras ser preguntada  sobre su persona  se dio la vuelta y caminó.

Su compañera, cabello rojo,  la más joven de las dos se dijo apenada.

“Es complicado este trabajo. Pero sí, ahorita no hay muchos clientes, a veces no sacamos nada. Aunque sí tenemos muchos gastos. No me pregunte más cosas por favor”. 

Acto seguido la joven volteó hacía calle Zarco, y de la oscuridad comenzaron a avanzar dos hombres. Estaban totalmente pendientes de ellas.

Tras un recorrido por calle Progreso, entre Isauro Venzor y 5 de Febrero, el escenario fue otro. Ninguna mujer en el oficio del sexo servicio apareció.

Según la Clínica  de Inspección y Verificación Sanitaria de Salud Pública Municipal en Durango tiene un padrón actual  de 200 mujeres sexoservidoras –entre los 18 a 50 años de edad- sin embargo, en medio de la pandemia las estadísticas han variado.

Gudelia de la Mora Alvarado, subdirectora de Inspección y Verificación Sanitaria, explicó que esta  actividad económica del sexoservicio, tuvo que suspenderse a la par del semáforo epidemiológico, sin embargo quien ha seguido haciéndolo se han visto en serios problemas

Ante ello, quienes se dedican a la actividad, se vieron en serios problemas.

“Se suspendió porque se cerraron los antros, salas de masajes, y los lugares donde ellas ejercen su oficio. (…) bastante económicamente les repercutió. Sabemos que por eso están aquí, en ese oficio”, y agregó  “según la semaforización del Estado y Municipio se respetó, cuando volvimos al naranja y actualmente el amarillo, se abrieron los lugares donde ofrecen este servicio”, explicó Gudelia.

Sin embargo, aseguró que aunque no hayan tenido actividad, siguen acudiendo a sus consultas;  “si dejan de asistir son dadas de baja”.

Explicó además que regularmente se tenía marcada la atención cada semana, pero por el Covid-19 se autorizó cada 15 días, tres semanas, o incluso cada mes.

Para Israel Soto Peña, titular de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, “ese tipo de actividades están a veces en un área gris. No son totalmente ilegales, no son totalmente regulares, pero a su vez no tienen las formalidades debidas. Se podrán cometer abusos, pero la mayoría de la gente no denuncia porque considera que puede haber represalias o incluso cárcel para los involucrados, sobre todo para la víctima. Es complejo”.

De acuerdo a la vocería municipal de Salud, hasta el momento no hay un registro de fallecimientos por el Covid-19.

Desde la otra trinchera

Para Ezequiel García, activista de la Diversidad Sexual en Durango, la salud entre este sector de población es una cosa muy seria.

“La Secretaría de Salud debe ser más abierta y tratar el Covid-19 con mayor atención; aunque hasta el momento no hemos tenido reporte de fallecimientos por la pandemia si ha habido personas contagiadas en nuestra agrupación de chicas y chicos sexoservidores”.

García aseguró que el  número de personas que representa  esa organización es considerable y que por lo menos  hay 350 sexoservidoras y sexoservidores que en este momento buscan sobrevivir en medio de esta situación.

“Antes solo trabajaban de noche, hoy comienzan desde el mediodía y en ocasiones ni siquiera 100 pesos logran obtener de su actividad, es muy difícil”. 

Cruz Saldaña Gurrola

Especial/Enlace magazine

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