Las clases en línea y la nueva normalidad

Alrededor del mundo y en todos los grados académicos se han implementado nuevas formas para educar y aprender.

Con la llegada del confinamiento debido a la pandemia por el COVID-19, las clases en línea son ya una realidad a nivel global, no solo para aquellos que buscaban optimizar el ciclo escolar, sino para toda la población que actualmente cursa un ciclo educativo, ya sea básico, de profesionalización, de posgrado o diplomado.

Alicia, originaria de Ciudad Juárez, ella y su familia residen en Polonia desde hace poco más de año y medio; es mamá de Berlín un niño de 8 años, quien  cursa el equivalente a la educación primaria en ese país en la escuela

 Alicia explicó  haber enfrentado  algunos retos debido a las clases en línea de su hijo durante la pandemia, uno de los cuales es que Berlín no puede interactuar con sus amigos como en las clases estacionarias, además de la falta de capacitación de algunos profesores.

 “La escuela en donde está mi hijo no tenía una buena organización a la hora de transferir las clases presenciales  a clases virtuales, pues a pesar de que se habían ya compartido las credenciales de los niños para la plataforma Teams, una vez comenzaron las clases los maestros no sabían como usar la aplicación, no sabían usar el calendario para agendar las clases y los recursos que ofrece esa aplicación no fueron utilizados, aunque hay entrenamientos gratuitos de Microsoft para ésta y todas las aplicaciones de la suite de Microsoft”.


Alicia opinó que  hubiera sido ideal que los docentes tomaran un entrenamiento previo de una hora, ya que esa es la duración del entrenamiento gratuito oficial, y así pudieran haber aprendido a usar los recursos de la aplicación a un nivel aceptable.

Fernanda Rodríguez, originaria de Durango y quien  se encuentra en York, Inglaterra desde hace un año y señaló que en  la realización de su posgrado tuvo muy pocas clases presenciales, ya que el nivel de grado es muy autodidacta.


“No hay tanta clase presencial como en México, y el apoyo de los maestros no es tanto como el de México, si no que aquí te dan todos los materiales que necesitas y realmente tú eres el que tiene que encontrar la forma de hacerlo solo. En cuanto a que haya un bajo rendimiento académico por el cambio drástico de presencial, a en línea, yo creo que no es el caso aquí.”

Agregó Alicia que  aunque en Polonia sí tuvieron tiempo para organizar las clases en línea, este no se aprovechó de manera apropiada, lo que resultó en desorganización y malgasto de recursos.

Contraste


Mientras que Fernanda dice que en Inglaterra en las instalaciones para el home office o clases no hay problema: “Aquí la señal de internet es buenísima, allá en México estaba batallando muchísimo con Telmex, y aquí la verdad es que está súper bien, no se batalla para nada.”

Pros y contras  de las clases en línea

 Mientras para un nivel básico se podría considerar suficiente con tener los dispositivos electrónicos adecuados, como computadora o celular, para el nivel profesional, en ocasiones las clases presenciales no serían suficientes ni reemplazables, ya que se requiere de la realización de prácticas, trabajo de campo, recolección de muestras, trabajo en laboratorio y toma de encuestas.

Para Alicia las ventajas de las clases en línea incluyen la educación gratuita y que a su hijo se le siga impartiendo un curso de idioma polaco, ya que es por ley cuando un niño extranjero entra a la escuela primaria, además del ahorro de gasolina: “Al quedarse en casa hizo que pasáramos más tiempo como familia, las clases podían grabarse en la plataforma de Teams.”

Para Fernanda es poder estudiar y/o trabajar a su propio ritmo y sin presiones, pero la desventaja es el encierro; “la salud mental de repente se llega a afectar bastante, el no salir y no interactuar con gente, pues sí afecta demasiado, las videollamadas ya tan seguido cansan”.

  Otra de las desventajas que observa Alicia durante las clases en línea para su hijo es que no hay posibilidad de convivencia para su hijo con otros niños, y las clases de actividad física están relegadas a 15 minutos por semana, además de menos control de los maestros con respecto a la disciplina, menos horas de clase y más tarea, ya que anteriormente Berlín tenía tres clases de 45 minutos cada una, por día.

Según el INEGI en México hay 80.6 millones de usuarios de internet, que representan el 70.1% de la población de seis años o más.

Asimismo cinco años después de la reforma en telecomunicaciones hay 34 millones de personas que no tienen acceso a internet. Seis de cada 10 viven en zonas urbanas, donde la falta de capacitación digital y la precariedad económica las dejan al margen. (Hasta febrero del 2020)

Por Elisa Núñez

Especial/Enlace magazine

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