Tradiciones con las que la pandemia no ha podido terminar

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CANATLÁN, DGO.-Concepción Rosas Núñez tiene ya varios años dedicándose a la venta de gorditas, de las tradicionales que varias personas llevan en canastas a la parada de autobuses en Canatlán, que se han vuelto toda una tradición en este municipio y que a quienes venden les ha ganado el nombre de “Las canasteras”.

                Oriunda de este bello lugar, Concepción convirtió la venta de gorditas de “rojo”, “verde” y frijolitos en su forma de sustento, y si bien es cierto, la situación nunca ha sido fácil, la pandemia de coronavirus vino a complicarlo todo, ya que a pesar del riesgo de contagio ha seguido con la venta para poder generar ingresos, pero la falta de clientes ha puesto su condición y la de otros vendedores en un momento crítico, sin embargo, no se ha rendido.

Un cambio drástico

Antes de que iniciara la denominada Jornada Nacional de Sana Distancia, recuerda Concepción, eran 12 las “canasteras”, y a pesar de ser tantas, “todos vendíamos aunque fuera poquito”, pero en los últimos meses ya sólo son cuatro las personas que siguen con la venta de gorditas, aunque la venta ha caído hasta en un 80%.

                Actualmente, dijo, alcanza apenas para comer y tener algo más de recursos para continuar con el negocio, “pero no completamos, porque tenemos hijos estudiando, o tienen hijos chiquitos, pero qué bueno que nos dieron chance de trabajar aunque sea poquito”.

                “Los camiones de Estrella Blanca ahora llegan cada dos horas y traen cuatro o cinco pasajeros y no hay nada de venta”, señala Concepción como el principal motivo de la baja en las ventas, además de que los paisanos que acostumbraban llegar para la temporada de Semana Santa, “apenas hace ocho días han empezado a llegar los camiones, que no los dejaban, y también hace poco que dejaron circular  a los autobuses que vienen de Ciudad Juárez, aunque sólo los fines de semana, y además vienen con muy pocos pasajeros.

Sin rendirse

En estos momentos, dice, no queda de otra más que continuar trabajando, “mientras que vemos qué sigue, durante junio y tal vez julio, y a ver si hay un poquito más de ventas”, pues la expectativa es que el flujo de pasajeros en los autobuses vuelva a la normalidad.

                En términos generales, la situación en la cabecera municipal de Canatlán es la misma para todos los sectores económicos, “en todos los negocios, como por ejemplo las paleterías, la gente que cose, la gente que vende varios productos, ya para las seis de la tarde ya está todo cerrado, y los que venden tacos ya para las 10 de la noche ya cerraron, en general, todo Canatlán está parado”.

                Obviamente existe el temor por la pandemia, aunque este municipio no es de los más afectados en el tema de salud, y es que ahora lo que más preocupa, reconoce, es lo que está pasando en el tema económico, pues muchas personas, como ella, dependen de las ventas diarias para cubrir sus necesidades básicas, y es que de parte del gobierno, asegura, se ha recibido muy poca ayuda, “nada más vinieron una vez y nos dieron una despensa”, lo que sirve para unos cuantos días, pero ya son meses en los que ha tenido que resistir y como la mayoría de personas no sólo en su municipio, sino en todo el país, tiene que salir trabajar, porque de lo contrario, y aunque suene duro, no hay ni siquiera para comer.

Una tradición que no desaparece

Más allá del negocio, la venta de estas gorditas que tienen un sabor único se ha convertido en una tradición, y ya para quienes pasan por Canatlán “es un pecado” no comprarlas, ya sea para detenerse un momento ahí para comérselas o bien, irlas degustando mientras continúan con su viaje,  parte de esta tradición es Concepción, quien mantiene un humor alegre y siempre está dispuesta a platicar un ratito con quienes se acercan a probar sus guisos.

                Aunque el riesgo que representa el coronavirus no ha pasado, y obviamente con las medidas de precaución necesarias, Concepción invita a que sigan consumiendo este tradicional platillo, “que se vengan a hacernos consumo de las gorditas de Canatlán, que nosotros aquí seguimos, y vamos a seguir vendiendo”.

                Con esa actitud, ha logrado sobrellevar la pandemia, que tomó por sorpresa al mundo, desde las grandes ciudades hasta lugares más pequeños, como este municipio manzanero, y con ejemplos como el de Concepción a todos nos llena de esperanza al saber que no hay que rendirse, sino seguir luchando y defiendo lo que nos da esencia, como nuestras tradiciones.

Por Carlos Yescas Alvarado

Especial/Enlace magazine

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