El baile como una forma de vida

Fotografía (Carlos Yescas Alvarado)

DURANGO, DGO.-Desde los 12 años, David González, mejor conocido como Bromak, se adentró en la cultura hip-hop y comenzó a bailar break dance, que poco a poco ha ido ganando adeptos por todas partes de la república mexicana, lo que le ha permitido conocer varios lugares, incluido Durango, donde ya ha tenido cuatro participaciones en el City Battles, y en este 2019 fue el ganador del torneo de baile.

                Ahora tiene 29 años y se dedica de forma profesional a este tipo de baile, ya sea como bailarín, jurado en concursos y también dando talleres a otros interesados en esta disciplina, que forma parte de toda una cultura que se desarrolló en Estados Unidos, y con la que él tuvo un contacto, digamos, natural, al vivir en Tijuana. Obviamente, como sucede con los artistas en México el camino no ha sido fácil, sobre todo al inicio, “pero ya cuando estás seguro de hacerlo por completo ya no es tan complicado, porque te das cuenta que es como cualquier otro trabajo y pones tu responsabilidad en eso y ya no es tan difícil”.

                Como en otras áreas, también es necesario invertir, ya sea en zapatos, en los trajes que usa para bailar, y además, en los viajes a los torneos en los que ve oportunidad de ganar, que es de donde genera sus ingresos económicos, además de las clases que ofrece, y de esta manera puede seguir viajando y aprendiendo, además de enfrentar a bailarines de otras partes del país. “Ese es el tipo de inversión que se hace, y no es fácil, porque a veces me ha tocado viajar y luego no ganaba, y pues a conseguir dinero para tener un lugar donde quedarse o para regresarme a mi casa”, señaló.

                Gracias al baile, comentó, ha podido conocer algunas partes de Estados Unidos y Centroamérica, “y es una buena oportunidad, como en mi caso, que creces en un ambiente que no te da muchas oportunidades y cosas como el baile te dan oportunidades más allá de lo que tú pensabas encontrar”, subrayó.

                Sin embargo, existen diferencias con los jóvenes bailarines de otras partes del mundo, sobre todo d quienes viven en Estados Unidos, ya que tiene una relación cercana con gente de San Diego, California, y es que, destaca, para alguien en México puede que surjan oportunidades, pero no es fácil acceder a ellas, “como que te inviten a bailar a Corea, pero para alguien acá en México es muy costoso y difícil juntar dinero para los vuelos, y para alguien que vive en Estados Unidos, se lo proponen y en un mes ya tienen el dinero, entonces, para quienes vivimos acá, sí es mucho más complicado”.

                Un apoyo importante es la familia, aunque al inicio también empiezan a dudar, dijo, pero conforme empezaron a ver que iba en serio, que se estaba convirtiendo en un profesional y posteriormente que podía sostenerse de esa actividad “y que además me ven feliz”, la percepción comienza a cambiar y ahora el apoyo es total.

                Por otra parte, este tipo de culturas urbanas por lo regular se asocian con vicios, delincuencia y demás, y al respecto indicó, “yo creo que las drogas están en todas partes, en todas las clases sociales, en el baile y hasta en el deporte, hemos visto escandalazos en los deportes, y no se tiene que ver de esa manera. Yo trato de decirle a las personas que las drogas están en todo el mundo, pero por la imagen que tiene la cultura urbana, tratan de que se vea más ahí, pero cuando eres competidor y trabajas con el cuerpo, drogándote todo el tiempo no podrías llegar nunca a tener un primer lugar, y además, tampoco puedes ganar concursos y cuando dejas de bailar seas una mala persona”.

                En este sentido, manifestó que sí existe algún tipo de discriminación o señalamientos hacia quienes se dedican a este arte, pero tampoco, afirmó, se puede generalizar, ya que existe mucha gente que los sigue y los apoya, y es que desde hace cerca de 10 años, en México se ha registrado un crecimiento constante de la cultura hip-hop, lo que trae el surgimiento de nuevas generaciones de apasionados de este tipo de arte.

Por Carlos Yescas Alvarado

Especial/Enlace magazine

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