Porfirio Muñoz Ledo recibe doctorado honoris causa por la UJED

Fotografía.-Carlos Yescas Alvarado

DURANGO, DGO.-Rubén Solís, rector de la Universidad Juárez del Estado de Durango (UJED), señaló que Porfirio Muñoz Ledo es uno de los políticos más importantes en la historia contemporánea del país, y apuntó, se trata de uno de los constructores de la democracia, desde la oposición, que hoy es gobierno, y por este motivo se le otorgó el grado de doctor honoris causa.

                Muñoz Ledo manifestó, “he descubierto que estos reencuentros sirven para volver a ver antiguos amigos y para conocer nuevos amigos, y en ese sentido estoy colmado. Si me pidieran una palabra para definir este instante, sería emoción. Esta universidad ha otorgado, con esta, tres preseas honoris causa; una, a mi amigo Federico Katz, alemán de origen, norteamericano de nacionalidad y el mejor experto que yo conozco, en la figura de Doroteo Arango, es decir, de Pancho Villa”.

                Sin pretender el reconocimiento, dijo, este tipo de actos implican, primero, un mensaje de parte de los académicos, que a estas alturas de su vida significan un gesto muy apreciado, y agradeció la generosidad de la UJED por entregarle este título, además de la lectura de su biografía, “da cuenta de algo fundamental, que tiene que ver con este acto, yo soy un hombre de la academia, ganado o perdido para la política. Eso, el juicio lo harán otros.”.

                “Yo soy hijo de maestros, y tuve una vocación muy temprana por la lectura y por el estudio, y una disciplina que también conlleva ese género de paternidad y maternidad en extremo estrictos. Pertenezco después a una generación llamada de medio siglo, por la revista que publicábamos, cuyo ideal y manifiesta vocación era que una generación se formara primero en la cultura, en la literatura, en la cultura escrita, en todo género de relaciones con las artes, antes de ingresar a la política, y eso no quiere decir que no hayamos tenido algunos pecados incursionando en la política, que a veces resulta inevitable. De esa experiencia saqué dos grandes conclusiones, una, que en verdad más se puede cambiar la realidad, mientras mejor se la conoce. Desde muy temprana edad, cuando terminé mis estudios de doctorado en Francia, me dediqué allá mismo, en la Universidad de Toluosse, a dar cursos sobre revolución mexicana, y uno que inventé, que no existía, tanto allá como acá, sobre el Sistema Político Mexicano, que no se estudiaba, solo eran breviarios oficialistas o prédicas marxistas, pero no se estudiaba, y yo tuve el honor de fundarla, a invitación de don Daniel Cosío Villegas, en el Colegio de México”, comentó.

                A lo largo de su vida, manifestó, tuvo la gran fortuna de poder estudiar sobre lo mismo en que trabajaba, porque podía hacer política y a la vez, generar cursos sobre el sistema político en que se desenvolvía, y esto es algo importante, “porque lo que le falta, a veces, a la política en nuestro medio, es altura, un suplemento educativo y un suplemento de conocimiento. Muchas veces el quehacer político más simple, más sano, puede plantear una cuestión de fondo”, y agregó, “siempre hay que aprender para saber, y la mejor forma de gobernar, es educar”.

Por Carlos Yescas Alvarado

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