Hay respeto hacia los sacerdotes, a pesar de circunstancias de violencia

Fotografía (Carlos Yescas Alvarado)

-En el llamado ‘Triángulo Dorado’, no hay incidentes para los miembros del clero.

DURANGO, DGO.-Noé Soto Valdez, vocero de la arquidiócesis de Durango, manifestó que a pesar del entorno de violencia que se vive en algunas zonas del estado, como las del llamado Triángulo Dorado, la figura del sacerdote todavía es respetada, por lo que no se tiene registro de casos en los que se les moleste, al contrario, dijo, son un símbolo de paz en esos lugares.

                Los sacerdotes, afirmó, son un gran apoyo para estas comunidades, y no solo en el tema de la espiritualidad, sino en cuestiones sociales, y agregó que afortunadamente han sido respetados, “no hemos tenido incidentes”, apuntó, y las personas acuden con ellos para buscar ánimo con ellos.

                Actualmente no se tiene un gran número, afirmó, de personas que sean desplazadas y busquen refugiarse en las iglesias, tampoco de migrantes, porque no es un paso común de quienes viajan hacia la frontera con Estados Unidos, aunque sí se puede dar el apoyo para recibir personas, como casas de hospedaje, ya que en estos casos no se les recibe en las iglesias. En caso de los desplazados, destacó, por lo regular acuden primero con instancias de gobierno, quienes tienen mayor infraestructura para recibirlos, así como responsabilidad para tenderlos, sin que esto signifique, subrayó, que los sacerdotes no los recibirán.

                En donde no los han respetado, informó, es el robo a las iglesias, que continúa, “y hacemos un llamado para que se respeten los bienes, no solo de las iglesias, sino para que haya respeto de los bienes de todos. Desgraciadamente hemos sido víctimas, por lo que debemos tener más cuidado con nuestros bienes materiales, pero sobre todo a la promoción para que se eviten todo tipo de robos en nuestras ciudades”.

                El robo, expresó, es un reflejo de las condiciones sociales en las que se vive actualmente, y eso es lo que se debe atender. A últimas fechas son tres las iglesias de la capital que han sido robadas, y todas están ubicadas en zonas de bajos recursos, por lo que se tienen que promover políticas públicas en favor de los más necesitados y puedan cubrir sus carencias, para que no tengan a la delincuencia como una opción.

Por Carlos Yescas Alvarado

Especial/Enlace magazine

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