Y la honorabilidad?

Horas y horas de desgaste intelectual aportadas por los asesores de los legisladores locales  de la Comisión de Responsabilidades del Congreso del Estado, sumadas a  declaraciones de quienes en su momento han sido los actores principales de esta escena política,  lejos de mostrar capacidad y entereza para defender los derechos de los ciudadanos se redujo a una nada, dejando en claro que el Congreso del Estado no supo lidiar con retos para los cuales, en teoría deberían de resolver.

La sanción elegida, quizás fue muy bien sopesada, pero no para los intereses de los representados.

La sesión que originalmente fuera programada a las 14:30 pm, se inició casi 3 horas y media más tarde lo que en principio se interpretó, claro otorgándoles el beneficio de la duda a los elegidos por los ciudadanos de que se podría exigir más tiempo de lo necesario para definir dicha sanción, es por ello la dilación en tiempo para la segunda de la tarde.

El ánimo de los diputados y diputadas era por demás tranquilos, tal parecía que no era una sorpresa, solo era ratificar lo que ya estaba definido y por supuesto previamente acordado.

Muchos no quisieron opinar, solo algunos se aventuraron a dar respuestas cortas y con datos escuetos que más tarde fueron corroborados en la lectura del dictamen.

La respuesta  dada por los pocos representantes populares que estuvieron en el ánimo de responder para justificar la sanción dada al candidato del Movimiento Ciudadano a la percepción del público  dejó mucho que desear. ¿Qué no es acaso los legisladores quienes representan al pueblo y velan por sus intereses?

El castigo que el candidato tendrá afirmaron algunos será el total rechazo en las urnas;  y sí por el contrario ¿también aquí gana? cuál entonces será ahora la respuesta que este poder legislativo tendrá?

Nadie quiso argumentar, nadie se atrevió siquiera a opinar, porque de sobra se sabía que de hacerlo las críticas a sus argumentos sobrarían.

Se dijo fuerte y claro, “no seremos verdugos de nadie ni estaremos a los deseos e intereses de otros”, y esto último quedó como el recuerdo de  una frase de película hollywoodense para sellar  el  gran final.

Hoy se escribe un nuevo renglón en la historia de nuestra capital, algunas líneas se perderán en la oscuridad del olvido y otras tantas, las que sean convenientes permanecerán para mostrar que si hubo respuesta, que si se cumplió, pero no a cabalidad.

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